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Jürgen Klinsmann

De romperredes a entrenador revolucionario

Al final se supo con mucha anticipación. Jürgen Klinsmann será el sucesor del entrenador Ottmar Hitzfeld, cuando éste deje el equipo al final de temporada. A partir del 1 de julio de 2008, el ex goleador de clase mundial va a tomar el mando del equipo más ganador de la historia del fútbol alemán. Para Klinsmann es la segunda oportunidad como entrenador, tras su experiencia en el Mundial 2006, donde llevó al conjunto alemán al tercer puesto.

Apenas se hizo cargo del equipo después del papelón de la Eurocopa 2004, Klinsmann comenzó con una revolución en la selección alemana. Con estructuras y métodos de entrenamiento nuevos, llamó la atención de todos. Pero después de 21 victorias en 34 partidos, demostró que era el camino correcto.

Una nueva cara

“Es normal que el trabajo de un entrenador nacional sea observado de manera muy crítica“, dijo en aquella oportunidad, el hombre que vistió 108 veces la camiseta alemana. Aunque se tratara de un experto en educación física estadounidense, un “espía de adversarios“ suizo como Urs Siegenthaler, o entrenador mental, Klinsmann fue consecuente con sus ideas y se ocupó de conseguir un especialista para cada especialidad. Así reorganizó como si se tratase de un rompecabezas toda la estructura que existía hasta ese momento en la selección alemana de fútbol.

Este hombre nacido el 30 de julio de 1964 en Göppingen le cambió totalmente la cara al combinado nacional y puso en práctica todo lo aprendido anteriormente como goleador en la Bundesliga, Italia, Mónaco o Inglaterra: fútbol poderoso y vistoso. “Siempre viví todo desde la delantera del equipo y sobre el campo de juego he arriesgado muchas cosas que ni yo ni mis rivales cómo iban a salir”.

Campeón mundial y europeo

Como jugador, Klinsmann fue campeón mundial en Italia 90 y llevó a la selección al título europeo de Inglaterra 96 como capitán. Con la selección olímpica ganó en 1988 la medalla de bronce en Seúl. En 108 partidos marcó 47 goles y se ubica segundo detrás de Rudi Voeller en la lista histórica de goleadores nacionales. Inolvidable es el partido que jugó en los octavos de final de 1990 ante Holanda (2:1) cuando era criticado en la lucha por el puesto con Rudi Voeller y realizó su mejor juego, además de anotar el gol del 1:0.

Además de jugar en los equipos alemanes de Stuttgarter Kickers, VfB Stuttgart y Bayern Munich, su experiencia internacional abarcó equipos como el Milan, Mónaco, Tottenham y Sampdoria. En Munich jugó entre 1995 y 1997, y marcó 31 goles en 65 partidos. Con sus hasta ahora insuperables 15 goles en una copa europea, Klinsmann hizo su aporte para la conquista de la Copa UEFA de 1996.

Gran popularidad en Inglaterra

En la primera de las dos etapas que jugó para el Tottenham se ganó el apodo de “diver“ (buceador) por parte de los fans. Klinsmann se lo tomó con humor y recreó a un buceador tras su primer gol para los Spurs ante el Sheffield Wednesday. Y la rueda de prensa de despedida del Tottenham se llevó a cabo precisamente en una piscina.

De ahí en adelante se ganó el aprecio de los fans y los medios de comunicación de Inglaterra y además, fue elegido futbolista de la temporada 1995. Aún hoy goza de gran popularidad en la isla. Tal es así, que hasta hace poco se lo veía como posible sucesor de Steve McClaren al frente de la selección inglesa, e incluso al frente del Chelsea y el Liverpool.

Famoso por otros titulos…

Klinsmann, que aun vive en Huntington Beach, California, es también conocido por sus famosos titulares en la prensa. En 1997, mientras jugaba para el Bayern, el en ese entonces entrenador italiano Giovanni Trapattoni lo reemplazó por un amateur, Carsten Lakies, lo que provocó la ira de Klinsmann que se despidió del campo con una pata terrible a un cartel lo que derivo en el título de “patadón 1997”. El padre de dos hijos y casado en 1995 con la modelo estadounidense Debbie Chin volverá al club muniqués, donde realizará su primera experiencia como entrenador de clubes.