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Sin Ribéry

Bayern quiere ganar en Stuttgart

Se corre el telón para el último acto en la batalla por el trofeo de otoño, el que podría ser para el entrenador del Bayern, Juergen Klinsmann, su primer titulo (no oficial) conduciendo un club. Con una victoria este sábado, ante el Stuttgart, el campeón alemán podrá despedirse rumbo a la pausa invernal de siete semanas, mínimo igualado en puntos con el líder Hoffenheim, que el domingo recibe al Schalke 04.

“Viajamos a Stuttgart con el pecho henchido y con el propósito de hacernos al título de otoño; queremos continuar como hasta ahora y mantener nuestra racha” declaró Klinsmann refiriéndose a la serie actual de 15 partidos sin conocer la derrota.

Que en este enfrentamiento decisivo en la disputa del titulo de otoño, el Hoffenheim podría contar con ayuda de sus vecinos suabios, distantes apenas 90 kilómetros al sur, hace el clásico del sur entre Stuttgart y Bayern aún más interesante. “No creo que haya problemas de motivación, para el Stuttgart este es el partido del año y quieren ganar; pero nosotros estaremos muy concentrados y procuraremos hacer lo nuestro” advirtió Klinsmann sobre el equipo que conduce el entrenador Markus Babbel, que viene de ganar sus últimos dos partidos.

Ribéry de baja

Klinsmann tendrá que prescindir en Stuttgart de los servicios de uno de sus mejores jugadores en las últimas semanas: Franck Ribéry. El francés regreso del partido de Champions League en Lyon golpeado en su hombro y no podrá jugar. Otro que tampoco jugará es Lukas Podolski, quien aún tiene terreno por recuperar antes de estar en forma tras sus problemas de espalda; lo mismo acontece con Christian Lell quien acaba de salir de una gripa.

El plantel brinda de todas formas alternativas para compensar las ausencias: Lucio y Zé Roberto regresan a la nomina, Altintop volvió a jugar en Lyon tras una larga pausa, y para cubrir el vacío en la banda izquierda se podría acudir a Toni Kroos o Tim Borowski.

No habrá regalos

“Mucho trabajo” profetiza Klinsmann para su grupo en el último partido del 2008, que para el entrenador del Bayern, originario de Stuttgart, tiene un significado especial: “cuando uno va a casa no se puede hablar de un partido normal. Yo crecí en Stuttgart, mi familia vive allí y aún tengo muchos contactos”. De todas formas Klinsmann no llevará regalos a su ciudad: “la premisa es recoger con el Bayern tres puntos en Stuttgart”.