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En su fundación

Phlipp Lahm quiere compartir su suerte

Philipp Lahm no pudo dejar atrás su experiencia en Sudáfrica. En el verano de 2007, el jugador del Bayern visitó el país que será cede del próximo campeonato mundial 2010, y lo que vivió en Township Soweto lo impresionó de tal manera, que a su regreso a Alemania creó una fundación que lleva su nombre.

"Un shock emocional" es lo que experimentó al visitar uno de los barrios humildes de Johannesburgo, contaba Lahm. "He visto chicos en la calle con mucho talento. Pero no tienen las posibilidades que yo he tenido en mi niñez".


"Compartir la propia suerte"

Y es este su punto de partida. "Todos los jóvenes tendrían que tener en todo el mundo las mismas oportunidades", dijo, "por eso quiero devolver algo de todo lo que me ha dado a mí el fútbol. He tenido mucha, mucha suerte en mi vida y quiero devolver algo de esa suerte".

Lahm se ha decidido a ayudar a chicos y jóvenes en situaciones de desventaja en el ámbito del deporte y de la educación. Actualmente intenta ayudar con dos proyectos. Con "zapatos para Bokoji", niños y jóvenes de la meseta de Etiopia, que entrenan descalzos sobre caminos rocosos, recibirán equipamiento deportivo. En el "Proyecto Lilalu" la fundación Philipp-Lahm presta su ayuda a niñas de familias inmigrantes en la zona de Múnich.

Lahm tiene la última palabra

Lahm supervisa cada movimiento que se lleva a cabo en su fundación. "Es difícil decir cuánto tiempo es el que uno invierte. Pero la última palabra en las decisiones la tengo yo, ya que es mi fundación", dijo el joven de 25 años.