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Exhibición de poder

Cada semana mejor

Louis van Gaal vio venir el peligro, personificado por Arjen Robben, e intentó escapar, con tan poca fortuna que la resbaladiza superficie del piso en el estadio de Bremen, en combinación con la escasa adhesión de la suela de sus modernos zapatos, se encargaron de jugarle una mala pasada: el entrenador del Bayern cayó pesadamente, de espaldas, y no tuvo más alternativas que abrir los brazos y recibir a Robben, con quien celebró el gol del triunfo.

¿Una escena simbólica? ¡Para nada! En la tarde del sábado van Gaal fue el único integrante del Bayern que mordió el polvo; en un partido intenso los muniqueses ganaron de forma justa al Bremen por 3-2 (2-1), y por una noche volvieron a ser líder del campeonato. “Hoy soy un entrenador muy feliz” dijo van Gaal, quien acerca del vendaje en su dedo contó “sangró, pero eso no tiene importancia cuando se gana 3-2”.

“Sólo 3-2” recalcó el entrenador, “es increíble, deberíamos haber ganado por más goles”, quizás por un 5-1, lo que van Gaal consideraría el marcador más ajustado a lo que ocurrió en la cancha. “Hoy hubiéramos podido haber marcado 10 goles” dijo Robben, y van Gaal agregó “jugamos muy bien pero desaprovechamos muchas oportunidades. Eso es triste pues nos mantiene a todos en el banco nerviosos hasta el final”.

Van Gaal se quejó así a muy alto nivel, pues sin considerar las opciones desperdiciadas, el Bayern jugó en Bremen un gran partido, que el entrenador rival Thomas Schaaf, analizó con las siguientes palabras: “no hay discusión, para los aficionados del Bayern fue un gran partido, nosotros –hasta ahora- nunca habíamos enfrentado a un equipo de Munich que desaprovechara tantas oportunidades”. Oportunidades, hay que aclarar, que no fueron fruto del azar.

El partido en Bremen fue una exhibición del poder actual del Bayern, ya antes de que el Bremen se fuera en ventaja, a través de Aaron Hunt (minuto 10), Robben en Ivica Olic habían desaprovechado dos opciones clarísimas de anotar. A lo largo de los 90 minutos el Bayern encadenó un ataqué al siguiente y de ellos resultaron los tres goles anotados por Thomas Müller (minuto 25), Ivica Olic (minuto 35) y Robben (minuto 78), que no fueron más no por falta de oportunidades sino por la mala puntería de Gómez y compañía.

En la primera vuelta estos partidos se ganaron gracias al desequilibrio conseguido por los valores individuales, en Bremen fue el grupo el que jugó a un excelente nivel. Los goles en contra –como el conseguido por Hugo Almeida en el minuto 75- no causan mella, así como tampoco la sustitución de los titulares por sus suplentes, como en el caso del portero Michael Rensing, quien sin que se perdiera la dinámica que se traía, remplazó a Joerg Butt, quien debió abandonar la cancha por problemas causados por una gripe gastrointestinal.

Mejor cada semana

“Pienso que semana a semana jugamos mejor y mostramos que tan buenos somos” dijo Rensing; el sistema de van Gaal cada vez se entiende más y se aplica mejor, los resultados se dejan ver: 12 partidos consecutivos invicto en la Bundesliga y 8 victorias en serie. “Los rivales tiene que respetarnos” dijo un satisfecho director deportivo Christian Nerlinger.

Y con mucho respeto el arquero del Bremen, Tim Wiese, declaró “enfrentamos a un muy buen equipo”. En las próximas semanas el Bayern será, con seguridad, mucho mejor, tras el regreso de Frank Ribéry, quien en Bremen terminó una pausa de 112 días: “me pone contento que hayamos podido ver 20 minutos de Ribéry, creo que el público lo disfrutó” comentó van Gaal.