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Con la mirada al frente

“Está todo en nuestras manos”

¿Daniel van Buyten? Sacudió la cabeza; ¿Christian Nerlinger? Hizo un gesto con la mano; ¿Uli Hoeness? No quizo decir nada. Lo acontecido en la zona mixta de la Allianz Arena simbolizó una derrota (1-2 contra el Stuttgart) que significaba más que el par con las que normalmente se cuenta en cada temporada. El Bayern estaba amenazado, y sus temores se hicieron realidad tres horas más tarde, cuando fue desplazado del primer lugar de la clasificación por el Schalke, que ganó 2-0 en Leverkusen.

“Perdimos y ya no somos lideres, por supuesto que no hay buen ambiente” reveló Philipp Lahm al día siguiente al terminar el entrenamiento; “duele mucho” había dicho ya Louis van Gaal sobre la derrota, la segunda consecutiva en la Bundesliga. El entrenador del Bayern defendió al equipo tres días después de los exigentes 120 minutos del partido de semifinal de la Copa Alemana y dijo “no puedo decir que mis jugadores no lo dieron todo. Yo les agradezco el esfuerzo que hicieron hoy”.

“Dos goles raros” (Mark van Bommel) le costaron la victoria al Bayern en el 86° clásico del sur; la ventaja conseguida por ivica Olic en el minuto 32 fue igualada por Christian Traesch en el minuto 41 a través de un disparo de larga distancia cuya trayectoria fue modificada tras chocar el balón en la espalda del central Holger Badstuber. Transcurridos cinco minutos de la segunda parte Ciprian Marica anotó el definitivo 2-1 en una jugada discutida ya que a juicio de los jugadores del Bayern el balón abandonó la cancha en su recorrido luego del centro de Cacau: “el balón, en mi opinión, había salido” se quejó el arquero Joerg Butt, “el juez de línea, desde su posición, no puede decidir si el balón estaba afuera o no”.

De todas formas tanto el referee, como los 120 minutos jugados en la semifinal de la Copa Alemana, no son excusa para la primera derrota en casa en esta temporada: “físicamente no hubo ningún problema. Hace una semana en Francfort desperdiciamos una ventaja y la historia se repitió, a un equipo de categoría no le puede pasar eso, si va adelante 1-0 tiene que poder sostener ese resultado”, opinó Lahm.

En lo defensivo y el lo ofensivo el Bayern dejó claro que hay cosas por mejorar: “siempre tenemos problemas cuando perdemos demasiados balones de manera innecesaria y nos desordenamos en la defensa. Los rivales encuentran entonces sus opciones” analizó Lahm y agregó “nosotros dominamos, llegamos al último tercio de la cancha con propiedad pero en el momento del último pase, o de ingresar al área, las cosas no resultaron. Eso hay que mejorarlo”.

Y hay que hacerlo rápido, el martes le espera al Bayern el duelo de cuartos de final de la Champions League cuando lo visita en la Allianz Arfena el Manchester United, un rival de muy alto nivel. “Es una ventaja tener 3 días más tarde otro partido importante porque entonces ya no cuenta lo que se hizo” dijo van Bommel, quien está convencido que contra los ingleses “será muy diferente”.

“Hay que mirar al frente, tenemos una cantidad de partidos decisivos frente a nosotros y mentalmente no debe ser un problema” sentenció Lahm, quien cree que la derrota contra Stuttgart pasará rápido al olvido. La concentración se necesita ahora en lo que está por venir: “contra el Manchester en casa, en el estadio del Schalke, en Inglaterra visitando al ManU, y en Leverkusen, el equipo tiene que mostrar qué tanto ha progresado. Entonces veremos dónde estamos” sostuvo el defensor lateral.

Pese al 1-2 contra Stuttgart, el balance del Bayern es positivo; ya alcanzó la final de la Copa Alemana, está en cuartos de final de la Champions League y en la Bundesliga apenas dos puntos lo separan del primer lugar. “Ya estuvimos a 8 puntos del líder, ahora estamos a dos, nosotros conservaremos la calma y el próximo sábado visitamos al Schalke pues no se ha perdido nada” recordó van Bommel y apoyó las palabras de Lahm “está todo en nuestras manos”.