presentada por
Menú
Como en el 2001

Con fervor y voluntad en la semifinal

Fue lógico que antes de este partido Oliver Kahn estuviera asediado por la prensa, el portero jugó con el Bayern en tres ocasiones contra el Manchester United en Old Trafford y nunca perdió allí. Y con él, el “Titán”, el futbolista que nunca se rindió, los muniqueses alcanzaron en el 2001, por última vez, la semifinal de la Champions League; lo que dijo el ex jugador en cada entrevista fue registrado por todos: él cree que el Bayern puede llegar a la final.

Adelante, siempre adelante; el partido del miércoles debió haber sido del gusto de Kahn, luego de un dramático y curioso desarrollo, con una transitoria desventaja 0-3, el Bayern luchó hasta conseguir su paso a la semifinal y cosechó con ello muchos elogios.

“En la Champions League de este año estuvimos ya un par de veces por fuera, basta recordarnos de Turín y Florencia. Hoy también estábamos fuera, pero el equipo mostró un increíble fervor y voluntad, esos son los atributos con los que uno sale adelante” dijo el directivo Karl-Heinz Rummenigge sobre el “arte de sobrevivencia” del club de Múnich en la elite europea.

“Grandioso pasar a la semifinal en este estadio, ante un plantel tan grande” observó el portero Joerg Butt luego del 2-3 contra ManU. Gracias al 2-1 obtenido en casa, la derrota fue fácil de asimilar; Franz Beckenbauer incluso habló de una de las más “bellas derrotas en la historia del Bayern”. Mejor no pudo haberlo dicho.

Espíritu de lucha, voluntad, y por supuesto gran calidad individual, son atributos de un gran equipo, pero el Bayern tiene aún más para ofrecer: “quizás no tengamos el mejor plantel de la Champions League, pero sí la mejor mentalidad” contó van Gaal. Rummenigge formuló un paralelo con el 2001: “Es probable que entonces no fuéramos el mejor equipo, pero nos caracterizamos por nuestra voluntad, nuestro espíritu de lucha, nuestro fervor, con los que le dimos la vuelta a partidos como el de hoy”. Bastian Schweinsteiger consideró que “es una muestra de calidad poder tornar las cosas a nuestro favor cuando estamos contra la pared”.

“Por supuesto que estoy orgulloso, jugamos como un gran equipo” reveló van Gaal. Eso, sin embargo, no es válido para la fase inicial, cuando el Bayern lució adormecido y encajó tres goles en contra anotados por Darron Gibson (minuto 3) y Nani (minutos 7 y 41), lo cual pintó un paisaje desolado en Old Trafford, al punto que el mismo Beckenbauer “no habría dado ni un centavo” por que la historia tomara otro rumbo. “Ya estábamos por fuera” explicó Mark van Bommel, pero entonces llegó el 1-3 luego del gol de Ivica Olic en el minuto 43. Poco antes de la pausa el equipo sintió un empujón.

Todos en la cabina “se alentaron” mutuamente, contó Daniel van Buyten; “en la pausa nos juramos salir a la cancha a jugar como hombres” reveló Schweinsteiger. Favorecidos por la expulsión de Rafael, la tropa de van Gaal dominó la segunda parte: “en mi opinión eso fue decisivo para nosotros, el equipo jugó bien, no se apresuró, más bien se mantuvo controlado, y esperó por sus oportunidades” elogió el presidente Uli Hoeness. El golazo de Robben (minuto 74) fue al final la merecida retribución.

El Bayern disfrutó al máximo, junto a aficionados y patrocinadores, la buena comida ofrecida en el banquete de celebración. El hambre de éxito no se sació en la noche del miércoles: “todavía no hemos ganado nada” advirtió el capitán con la cabeza ya puesta en el partido del sábado contra el Leverkusen en la Bundesliga.

“Ahora nos encontramos en la fase decisiva y es importante mantenernos alerta, cada día dar la batalla, mostrar fervor y voluntad; estoy convencido que las condiciones están dadas para vivir un cierre de temporada como hace muchos años no se ve en el Bayern” anunció Rummenigge. Con seguridad que Oliver Kahn va a cruzar los dedos por ello.

Para fcbayern.de en Manchester: Dirk Hauser