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Arjen Robben

El hombre que pone el brillo

Robben, Robben, una y otra vez Arjen Robben; el 2010 parece ser el año del volante holandés de 26 años, quien -pese al excelente desempeño colectivo del Bayern en la semifinal de la Champions League contra Lyon- volvió a ser el encargado de darle brillo al partido. En las difíciles semanas en la recta final de las competencias, ha sido el recién llegado del Real Madrid el responsable de poner al club de Múnich en la final de la Copa Alemana y de marcar los goles decisivos en la Bundesliga y la Champions League. Todos ellos, además, no son sólo importantes, también son un lujo digno de apreciar.

20 goles en 31 partidos ha conseguido el peligroso volante en su primera temporada con el Bayer, y especialmente en el 2010 las cosas marchan de locura: 16 goles en 18 partidos, una increíble cuota. En la Bundesliga suma 14 tantos, en la Champions League 4.

Ya en Florencia y en Manchester dos artísticos disparos suyos le dieron el paso al Bayern a la siguiente fase de la Champions League; en la semifinal de la Copa Alemana contra el Schalke marcó también el gol de la victoria con una fantástica corrida en solitario a través de casi toda la cancha. Contra el Lyon anotó el triunfo en el minuto 69 con un disparo a 20 metros de distancia que el portero francés Hugo Lloris no pudo contener.

Mueller agachó la cabeza

Robben se benefició de que la estrella Thomas Mueller tomó la decisión de agachar la cabeza en el último momento, dejando pasar el balón por encima suyo, lo que confundió al portero del Lyon.

En el Bayern todos hablan del carácter del grupo, y Bastian Schweinstiger dice que en esa materia “este es el equipo que más carácter tiene de todos aquellos con los que he jugado”; el presidente Uli Honess habló, antes del partido contra Lyon, de la importancia de tener “un equipo como este, con tanto carácter”. Robben aporta a su manera a esta virtud y anuncia “yo quiero siempre ganar”.

Van Gaal protege a Robben

Robben, quien se marchó disculpado de la cancha al ser sustituido, luego dijo: “mi reacción no fue ni buena ni profesional, por eso quiero disculparme ante el público, el entrenador y mis compañeros. Yo tenía la sensación de estar bien en el partido y creí que si me quedaba hubiera podido anotar otro gol, por eso no entendí por qué me cambiaron”. Louis van Gaal explicó las razones: “porque contra Moenchengladbach tiene que volver a anotar”; que Robben se haya molestado, y que luego se haya disculpado, mostró otra de sus virtudes.

Gracias al holandés, que se siente muy a gusto en Múnich, el Bayern puede seguir soñando con lograr esta temporada tres títulos, pese a que él mismo advirtió “no podemos hablar aún de ello, nos queda todavía un partido muy difícil en Lyon”. “Pero tenemos una leve ventaja” añadió; esa ventaja, en los últimos días, tiene un nombre, el suyo: Arjen Robben.