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Franz Beckenbauer

'La persona más importante del FC Bayern'

¿Qué sería del FC Bayern sin Franz Beckenbauer? ¿Habría menos trofeos en las vitrinas del club? ¿Existiría el Allianz Arena? ¿Jugarían Arjen Robben y Franck Ribéry en el Bayern? No tiene sentido darle muchas vueltas. El significado del Kaiser para el club de Múnich no se puede sólo valorar en términos de trofeos, datos u otras medidas. „Franz Beckenbauer es con diferencia la persona más importante que ha tenido el FC Bayern en sus filas“, resumió Karl-Heinz Rummenigge, „ha escrito la historia del FC Bayern como nadie más lo ha hecho“.

Durante 51 años ha marcado Beckenbauer, ya sea como jugador, entrenador o presidente, a „su“ FC Bayern, hasta que el pasado noviembre decidió no presentarse más a la reelección, siendo sustituido por Uli Hoeness. „Ha hecho cosas muy importantes a todos los niveles, eso es algo extraordinario“, enfatizó Rummenigge. No sin motivo Beckenbauer recibirá el viernes, 33 años después de dejar como jugador el club, un tardío homenaje en forma de partido de despedida.

Franz Beckenbauer – la carrera del Kaiser

Con 12 años llegó Franz Beckenbauer en 1958 al FC Bayern. El camino para su exitosa carrera internacional no lo marcó ni el mismo Franz Beckenbauer, ni un entrenador, ni sus padres. Un jugador del TSV 1860 fue el responsable, y además de manera involuntaria. En realidad el entonces joven de 12 años quería, después de cinco años en el SC München 1906, cambiar al TSV 1860. Pero durante un torneo hubo un incidente. En la final a un contrario de los „azules“ se le escapó un bofetón y Beckenbauer decidió: „a este club de pandilleros no me voy. Me voy al FC Bayern“.

El hijo de un empleado de correos de Obergiesing se unió a los „rojos“ y de esta manera contribuyó a que el FC Bayern se convirtiera en el club alemán con más éxitos. Su padre no tenía demasiada buena opinión sobre el fútbol y pensaba que „del fútbol no se puede vivir. Pero el hijo se encargaría de demostrar lo equivocado que estaba su padre. En 1964 debutó en el primer equipo y un año después fue convocado por el seleccionador alemán. Franz Beckenbauer empezó a conquistar el mundo del fútbol.

Ya en el Mundial de Inglaterra fue uno de los mejores jugadores alemanes, aunque perdieran la final. Luego siguió el primer título en la Bundesliga con el Bayern y de nuevo una dececpción en el Mundial en México, no sólo por quedar eliminados en semifinales contra Italia, sino porque se lesionó en el hombro, aunque como no podía ser sustituido, jugó lesionado el resto del partido. Con el FC Bayern llegaron los dorados setenta, con tres títulos de liga y tres títulos de la Copa de Europa.

Beckenbauer le dio al puesto de líbero una nueva dimensión, no sólo era el jefe en la defensa, sino también creador del juego. Jugando en esta posición, llevó a la selección alemana al título europeo en 1972 y al título mundial en 1974.

En 1977 abondonó, la única vez en su vida, el FC Bayern y fue fichado por el equipo de EEUU Cosmos de Nueva York, donde jugó junto a Pelé. Aunque el fichaje estuvo a punto de no llevarse a cabo, y el propio Beckenbauer tuvo que pagar el traspaso. „Tuve que pagar 400.000 marcos“, explicó en la asamblea de socios el pasado noviembre. Ayudó a dar un empuje momentáneo al fútbol en aquel país, aunque como no quería acabar su carrera en un país en vías de desarrollo en cuanto al fútbol, regresó a la Bundesliga para jugar con el Hamburgo, antes de terminar su carrera como futbolista, tras algunas lesiones, en 1983.

Aunque en una entrevista televisiva dijo que en el futuro no quería tener nada que ver con el fútbol y mucho menos como entrenador, también como entrenador terminaría triunfando. Tras el rotundo fracaso de la selección alemana en el europeo de 1984, el „Kaiser“ tomó las riendas del combinado alemán, aunque no como entrenador oficial, pues no tenía la licencia necesaria.

Pero no todo fue fácil al principio. Beckenbauer no era precisamente ni pedagógico, ni diplomático. El perfeccionista, que se tenía a él mismo como referencia de futbolista, no tenía la paciencia necesaria con las posibilidades de los demás. El Mundial de México en 1986 estuvo plagado de problemas y los periodistas disfrutaron con tanta intriga, que tuvo su punto culminante en la expulsión del portero suplente Uli Stein.

Pero tras perder en la final, Beckenbauer formó poco a poco un nuevo equipo y el trabajo terminaría teniendo sus frutos en el Mundial de Italia, donde Alemania se proclamó campeona del Mundo el 8 de julio de 1990, venciendo en la final a Argentina.
Sólo el brasileño Mario Zagallo y él, podían presumir de ser campeones del Mundo, tanto como futbolistas como siendo entrenadores.

Tras el Mundial entrenó un año al Olympique de Marsella, club que abandonó por diferencias con su presidente Bernard Tapie. Beckenbauer era ya vicepresidente del FC Bayern cuando una vez más tuvo que sentarse en el banquillo del propio Bayern de Múnich para sustituir a Erich Ribbeck y lo volvería a hacer una vez más en 1996.

Pero la unión de Beckenbauer con el fútbol es tan intensa que no sólo ha sido futbolista y entrenador, sino también funcionario. Cuando el Bayern de Múnich se encontraba en una profunda crisis, el presidente de entonces Fritz Scherer le pidió su ayuda y lo nombró vicepresidente. Tres años después fue elegido presidente. Junto a los directivos Uli Hoeneß y Karl-Heinz Rummenigge marcarían el futuro del club, que en ese tiempo se consolidó como uno de los equipos más rentables económicamente. Aunque el día a día, se lo dejaba a los demás, su impronta dejó huella en el club, como por ejemplo sus discursos en los banquetes tras los partidos.

En 1998 se dejó convencer y fue nombrado vicepresidente de la Federación alemana de fútbol, donde comenzó a trabajar en la candidatura de Alemania para el Mundial de 2006, que el país germano terminó obteniendo. Como es lógico, Beckanbauer fue nombrado jefe del comite organizador. En 2007 entró a formar parte del comité ejecutivo de la FIFA

También como persona tiene Beckenbauer muchas cualidades y es apreciado por su carácter sencillo, al que no le van las jerarquías y que trata igual a la Canciller, que a la cajera de supermercado. Beckenbauer es un cosmopolita que se mueve con total soltura en cualquier sitio, pero que se mantiene con los pies en la tierra.