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El hat-trick frustrado

Un día casi perfecto para Mario Gomez

Mario Gomez había marcado ya dos goles en el derbi ante el Núremberg y tenía la gran ocasión para lograr un hat-trick. Tras la pena máxima señalada por el colegiado Thorsten Kinhöfer, el delantero internacional alemán cogió la pelota con confianza, pero envió la pelota por encima del largero tras haberla golpeado con toda su fuerza. Gomez escondió su cara en la camiseta.

Sin embargo no había ningún motivo esa tarde para esconderse. No sólo para la revista especializada kicker fue el hombre del partido. Con siete goles en los último cinco partidos de liga y cuatro en los dos últimos de Champions frente al Cluj, Gomez es sin duda el jugador de las últimas semanas en el Bayern. "En las últimas semanas ha jugado ha jugado bien y con éxito. La media es espectacular, estamos muy contentos", resaltó Karl-Heinz Rummenigge.

Gomez por su parte, se lamentó tras el encuentro. "Cuando termina 3:0, has marcado dos goles y has provocado uno, tienes la posibilidad de hacer un hat-trick y lo fallas, lógicamente es molesto", comentó el jugador de 25 años y añadió: "siempre quiero marcar el máximo de goles. Si hubiera anotado el penalti, hubiese sido un día perfecto."

Además afirmó que estaba "prácticamente 100% seguro" de que metería el penalti. "Sabía también hacia que palo se tira Rapha (Raphael Schäfer, portero del Núremberg) y quise elevar el balón. Hasta ahora había funcionado siempre, también en los entrenamientos. Quizás estaba demasiado seguro", aclaró un Gomez que hasta ahora no había fallado ningún penalti en la Bundesliga.

Schweinsteiger por delante de Gomez

Lo que más molesta a Gomez es haber perdido su puesto en el órden de lanzadores de penas máximas. Tras haber anotado el primero, Philipp Lahm cedió la ocasión a Gomez por haber sido el protagonista de la jugada. Y una de las leyes no escritas del fútbol es clara en ese aspecto: el jugador derribado no debe lanzar el penalti.