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¡Por fin!

Lahm & cía.: generación dorada del Bayern

“¡Por fin!” Ese pensamiento no se le quitaba de la cabeza a Philipp Lahm cuando el colegiado señaló el final del partido disputado el Wembley el pasado sábado. El FC Bayern acababa de imponerse 2-1 al Borussia de Dortmund en la final de la Champions League y la 5ª copa de Europa del club bávaro era ya una realidad (1974, 1975, 1976, 2001, 2013). Además Lahm y Bastian Schweinsteiger se auparon a lo más alto del fútbol europeo.

“ Me alegra muchísimo que la generación de los Lahm y Schweinsteigerhayan podido ganar el gran título”, indicó el técnico Jupp Heynckes tras la final disputada en la capital inglesa. “Es genial que, tras tantos títulos nacionales hayan ganado por fin un título internacional que seguramente es la coronación de todo futbolista, si dejo al mundial a un lado”, añadió Heynckes.

Y es que a la denominada generación dorada del Bayern le faltaba aún este paso tras 2 finales de Champions-League perdidas (2010 y 2012), la derrota en la Eurocopa de 2008 con Alemania y después de haber quedado apeados en tres ocasiones con la selección en las semifinales de la Eurocopa y del Mundial. Pero todo cambió este sábado cuando Lahm recibió la ansiada copa de las manos de Michel Platini y la elevó hacia el cielo londinense exactamente a las 21:54h (hora local).

“Si uno quiere formar parte de una generación dorada tiene que ganar títulos internacionales”, comentó Lahm una vez finalizada la ceremonia de entrega. “Hoy hemos sido finalmente recompensados por todo el trabajo realizado en los últimos años, meses y semanas. Tuvimos que sobreponernos a muchos reveses, sobre todo tras la final perdida en casa el año pasado”, resaltó el capitán del Bayern, quien, exceptuando sus 2 años cedido en el Stuttgart, lleva toda su vida ligada al club muniqués.

Abrazado a la copa

El para Heynckes “mejor centrocampista del mundo en estos momentos”, Bastian Schweinsteiger, también festejó especialmente el título conquistado en Wembley. El segundo capitán del Bayern llevaba aún clavada la espina del penalti errado en la final de hace un año ante el Chelsea. El sábado la suerte sonrió finalmente a uno de los grandes símbolos de este Bayern.