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"Un viaje muy bonito"

La hospitalidad marroquí encandila al Bayern

Cuando el Bayern partió camino del aeropuerto tras el partido en casa contra el SV Hamburgo para despegar rumbo al Mundial de Clubes, no imaginaba realmente lo que le esperaba en el territorio norteafricano de Marruecos. Sabían que iban a encontrarse con un clima más cálido, con unas personas más apasionadas. Pero pocos se hubieran pensado que el FC Bayern iba a ser un acontecimiento de tal magnitud en Agadir y Marrquesh. Ocho días y un título después, ya ha quedado claro: ¡los marroquíes también se han enamorado del mejor equipo del mundo! "Nos hemos encontrado con una hospitalidad, un amor y una calidez que pocas veces he tenido la ocasión de vivir" afirmaba el director deportivo, Matthias Sammer, acerca de su experiencia.

Claro está que el Bayern, por encima de todo, vino a Marruecos a coronar el increíble 2013 con un quinto trofeo. Tras unos días de descanso y el viaje en autobús de unas tres horas entre Agadir y Marraquesh, hubo suficiente tiempo para tener experiencias más allá de las primeras impresiones. Los contrastes extremos llamaron la atención. Por un lado chozas de arcilla, y por el otro palacios de cristal. Aquí las cumbres nevadas del Atlas, allá el interminable mar de dunas del desierto del Sahara.

"Ha sido un viaje muy bonito", opinaba Thomas Müller, que se quedaba, por encima de todo, con la alegría de los lugareños. "La gente era increíblemente alegre." Al recién proclamado club campeón del mundo le impresionó sobre todo lo conocido que es en Marruecos. "Todos estaban muy informados. Nos ha sorprendido mucho", dijo Müller, a lo que añadía guiñando el ojo: "Incluso las mujeres nos reconocían, cosa que en Alemania no es tan frecuente."

'Eso también nos ha causado impresión'

Los más difíciles de reconocer fueron Dante y Rafinha, quienes se tomaron una tarde para explorar los famosos zocos de Marraquesh y la gran plaza de Yamaa el Fna ataviados con las vestimentas típicas de la región. Manuel Neuer también aprovechó para sumergirse de lleno en el modo de vida típico marroquí, observando a los prestidigitadores callejeros, viendo pasar el desfile de carros tirados por burros, dejándose impresionar los encantadores de serpientes e impregnándose por las fragancias del incienso.

El día de la final, los muniquenses pudieron finalmente conocer al rey Mohammed VI, que ascendió al trono en 1999 y que no dejó pasar la ocasión de presenciar la final del Mundial de Clubes en primera persona y de felicitar al Bayern por haberla ganado. "Eso también ha sido impresionante" opinaba Müller. Como también lo fue el FCB, en el mundo y en especial en Marruecos. Müller: "¡Para la todo el Bayern de Múnich este torneo tenía una importancia enorme!"

Para fcbayern.de en Marruecos, Nikolai Kube y Carsten Zimmermann.