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"Nada cotidiano"

El campeón cantó, bailó, y gozó

Hacia las dos y media de la madrugada ya se había cumplido el deseo formulado por Karl-Heinz Rummenigge: “¡Diviértanse sin reservas!”. Así abrió el directivo del Bayern la celebración a la que asistió el equipo y sus casi 450 invitados que hicieron exactamente eso, divertirse. Frente a la tarima los jugadores bailaron con sus esposas, novias, y familiares al ritmo de la música de los Djs. En la parte de atrás del salón Rummenigge, Karl Hopfner y Uli Hoenes disfrutaron de un cigarro en una noche de celebración que se convirtió en una gran fiesta.

El nuevo campeón alemán festejó hasta bien entrada la madrugada. “Hasta el lunes en la tarde pueden tomar y hacer lo que les venga en gana”, les invitó Pep Guardiola a vivir el momento sin preocuparse de los deberes. Los jugadores y sus huéspedes danzaron a lo largo de la pista, y Dante, de forma espontanea, se subió a la tarima a bailar junto al dúo de Hip-Hop Madcon. La banda bávar de vientos LaBrassBand, y el coro alpino A-capella-Gruppe voXXclub, y la cantante Deborah Lee, también animaron la noche.

“Nada cotidiano”

“Nunca es algo natural ganar la Bundesliga, tampoco es algo cotidiano, o de todos los días, aunque a veces lo parezca”, recalcó Rummenigge al tomar el micrófono poco antes de la medianoche. El equipo “cabalgó” a lo largo de la temporada, afirmó, y los invitados, entre ellos el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) Wolgang Niersbach, el presidente de la Liga (DFL), Dr. Reinhard Rauball, y el ministro presidente del estado de Baviera, Horst Seehofer, brindaron por ello.

El equipo llevaba ya una hora en el recinto de la fiesta, cuyo escenario fue una replica gigantesca de la ensaladera del campeón alemán. Dante cantó su exitosa canción “También la Copa”, mientras Pep Guardiola se apuraba en acercarse a la mesa donde estaban sentados sus padres para presentarles su primer trofeo en Alemania. La familia bávara degustó una exquisita cena (cordero y espárragos) en medio de una atmósfera festiva.

“El estado libre de Baviera felicita a su mejor representante por el título número 24 en la Bundesliga. El Bayern es el mejor embajador de nuestra región en el mundo, y en esta temporada ha vuelto a establecer los parámetros de calidad con una cultura futbolística que Alemania hasta ahora no había visto en sus canchas” elogió Seehofer en su discurso de felicitación.

El gobernante bávaro hizo público su respaldo al Bayern en la final de la Copa Alemana que se jugará el próximo sábado: “El gobierno local expedirá el próximo martes un decreto coronando al Bayern como campeón de la Copa Alemana. Señor Rauball: nosotros tenemos muy buenos contactos allá arriba, por eso tiene que partir de que el doble se conseguirá”. Seehofer dirigió estas palabras a Reinhard Rauball, quien no solo es el presidente de la DFL, también del Dortmund, el otro finalista de la Copa. A partir de ese instante, la fiesta prendió motores.