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'Podemos estar orgullosos'

El doble campeón se va de fiesta

Poco antes de las dos de la madrugada, Thomas Müller y David Alaba ya no aguantaban más sentados. Saltaron al escenario y se hicieron con un micrófono. Con talento y corazón entonaron el éxito del grupo austriaco de éxito Seiler und Speer. La sala enloquecía. Los móviles grababan alzados sobre las cabezas. La fiesta había empezado.

"Es el momento de festejar" decía Karl-Heinz Rummenigge poco antes en su charla durante el banquete, dando el pistoletazo de salida a una noche de fiesta. Tras el muy luchado triunfo en la Copa DFB y el undécimo doblete de la historia, el presidente del Bayern habló de una "estupenda temporada. Podemos estar orgullosos de este equipo, que no sólo lo da todo sobre el césped y ha cosechado un buen número de títulos. También tiene un carácter fantástico fuera de la cancha. ¡Son unos grandes embajadores del Bayern de Múnich!"

Los invitados que se dieron cita en las engalanadas oficinas del la capital de Deutsche Telekom - entre los que se encontraban el presidente de la DFB Reinhard Grindel, el ministro del interior bávaro Joachim Herrmann, el ex ministro del interior alemán Otto Schily y el anfitrión Timotheus Höttges (presidente de la junta de Deutsche Telekom AG) - escucharon las palabras de Rummenigge. La celebración y los bailes duraron hasta bien entrada la madrugada. Incluso Rummenigge se atrevió a salir a bailar. Se fumaron puros y se fotografiaron innumerables veces los trofeos de Copa DFB y Bundesliga.

'Algo maravilloso'

"Ahora decimos adiós a la temporada por la puerta grande" señaló Müller. La final de Copa ante el Borussia de Dortmund requirió 120 minutos de agotador partido, tanto física como mentalmente, además de una tanda de penaltis (4-3), pero finalmente el doblete fue un hecho. "Estoy muerto, pero orgulloso" decía un exhausto Thiago poco después del pitido final.

"Este doblete es algo maravilloso. Hemos jugado una temporada grandiosa" dijo Manuel Neuer, que calificó con "un diez" al equipo esta campaña. El guardameta fue decisivo en el título al parar el penalti que lanzó Sven Bender. Además, Sokratis mandó su lanzamiento fuera. Por parte del Bayern, cuatro de los cinco penales fueron gol. Joshua Kimmich fue el único que falló ante el portero del BVB Roman Bürki, aunque poco le costó consolarse tras proclamarse campeón.

Con lágrimas en los ojos

"Me gustaría también mostrar mi respeto al rival. Han jugado también una excelente temporada y hoy nos han exigido mucho. Pero al final nuestro equipo fue mejor incluso en esa tanda de penaltis" dijo Rummenigge. Müller resumió así lo acontecido en la cancha: "Hemos mantenido en jaque a la clase futbolística del Dortmund y hemos dominado. Hemos hecho una partido estupendo. Sólo ha faltado algo de pegada en la delantera."

Con lágrimas en los ojos vimos a Pep Guardiola tras su último partido y su séptimo título como entrenador del Bayern. "Estoy muy, muy contento. Hemos jugado con entusiasmo y carácter y hemos tenido la posesión. El BVB ha tenido sus momentos, pero nuestras ocasiones han sido mejores." Al final todos en el Bayern estaban de acuerdo en que la victoria fue merecida. El entrenador fue manteado en el estadio y el equipo fue a celebrarlo frente a sus aficionados. En el vestuario se descorcharon botellas de champán.

Una hora después, los jugadores y sus familias y amigos recuperaban fuerzas a base de espárragos, entrecots de ternera y crepes. Las celebraciones duraron hasta bien entrada la noche.