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"Lo hace bien"

Una vez más, Kimmich

¿Quién lo habría pensado? Son sus 1,76 metros de altura y 70 kilos de peso, Joshua Kimmich logró levantar a Arnold Schwarzenegger del asiento. El culturista hollywoodiense de 1,88 metros, condecorado varias veces Míster Universo y Míster Olimpia en los años 60 y 70, saltó de su asiento en la tribuna y aplaudió encantado. Por culpa de Kimmich. Por culpa de su gol en el minuto 40 para poner el 1-0 ante el 1. FC Köln.

Pero Schwarzenegger no fue el único a quien Kimmich dejó encantado este sábado en el Allianz Arena. El de 21 años fue uno de los jugadores destacados de la primeras semanas de la nueva temporada. Ante el Köln marcó su quinto gol en el quinto partido oficial (3 de Bundesliga y 2 de Liga de Campeones), siendo tras Robert Lewandowski (9) el máximo goleador del equipo. En la competición liguera ha sido el autor de los dos últimos tantos del Bayern.

"Pensé que me pasaba..."

"Lo hace bien" opinaba Karl-Heinz Rummenigge tras el 1-1 ante el Köln, "sus goles son importantes. Desgraciadamente hoy no ha sido suficiente. ¡Una pena!" Kimmich también opinaba: "Hubo más. En el primer tiempo hicimos un buen partido y tuvimos mucho control sobre el juego. En la segunda mitad no tuvimos tanto el balón, no pudimos ejercer tanta presión y el FC Köln desarrolló mejor juego. Como consecuencia hemos recibido el 1-1."

Lo más positivo: el punto y el vistoso gol de Kimmich cabeceando el balón en plancha a pase de Juan Bernat. "Creía que me pasaba pero por suerte me vio en el primer poste, o quizás no me viera, es igual. Con un poco de suerte, el balón entró" describía el centrocampista la jugada del gol.

Aprendiendo a ser goleador

Sin embargo el gol de Kimmich no se explica sólo con suerte. Para empezar porque no es el primero que marca. "Puedo reconocer las situaciones en las que tengo que ir hacia adelante" contaba sobre su aprendizaje como goleador, "ya antes había habido dos situaciones en las que tendría que haberme adentrado, y eso me enerva. Finalmente pude hacer un gol." Fue la tercera vez que Kimmich estaba en el sitio adecuado - como solía decir Schwazenegger: "¡Volveré!"