Andreas Jung: 25 años en el séptimo cielo

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© Fotos: Fritz Beck

Andreas Jung acumula ya a sus espaldas 25 años en el FC Bayern, es el directivo con más veteranía en el club. Además, este 23 de noviembre cumple 60 años... una cifra que no le termina de gustar, ya que le recuerda a nuestro rival local. Desde niño Jung fue un acérrimo seguidor del FCB, una motivación que siempre le acompaña.

Cuando Andreas Jung se sienta en su escritorio, Muhammad Ali le mira por encima del hombro. El lema del campeón mundial de pesos pesados era "Nada es imposible"; Jung comparte plenamente dicha visión. Además de la icónica foto del boxeador una imagen del Allianz Arena domina el despacho: una imagen especial, capturada por la mañana y en la que los rayos del sol se reflejan en los paneles del estadio. El Allianz Arena parece inmerso en un aura especial como de oro fundido. Con iluminación artificial jamás podría alcanzarse un efecto así, con independencia de los avances tecnológicos. Aquí es donde Andreas Jung realiza su trabajo, entre Ali y el estadio; desde hace 25 años al servicio del Bayern.

Jung viste un jersey azul, lo que irremediablemente lleva a uno a pensar en el color del eterno rival local. ¿No choca radicalmente con los gustos de un auténtico seguidor del FC Bayern? Jung se ríe y acepta el comentario. Con los colores no tiene ningún problema, nos cuenta. Luego se golpea el pecho a la altura del corazón, donde luce el escudo en la camiseta. "Aquí es donde tiene que encajar todo".

El FC Bayern, su gran pasión

En realidad, Jung puede permitirse ir a la oficina de azul. Su pasión por el FCB está fuera de toda duda. En noviembre celebra su 60.º cumpleaños, una cifra que le molesta, tal como él mismo relata entre risas: no por el número 60 en sí, que todo el mundo conoce, sino por lo que representa dicha cifra en el fútbol muniqués. "Me temo que habrá un poco de guasa y no me apetece", dice. "Si alguno de mis amigos está pensando en regalarme una camiseta, está tirando el dinero. No voy a siquiera tocarla". Todo esto lo dijo con un guiño y desde el máximo respeto al rival. "En la vida solo puedes comprometerte con un equipo de fútbol". Y eso es algo que se vive con todo el corazón.

Una vez, cuando trabajaba para la Asociación de Ciclistas Alemanes y todavía no se sabía que el Bayern estaba interesado en él, un club de fútbol de la Bundesliga se puso en contacto con él para contratarle. Jung ni siquiera quiso tener una charla para conocerse en persona. "Lo siento", dijo cuando le contactaron. "Cuando el equipo se tenga que enfrentar al Bayern, tendría que renunciar al puesto". Para él no hubiera tenido ningún sentido. "No puedo tomármelo como algo profesional y pasar de trabajar para A y luego para B", se explicó. Decir que Jung es un ejemplo de identificación con el FC Bayern es prácticamente un eufemismo.

En la vida solo puedes comprometerte con un equipo de fútbol.

Andreas Jung

Camión de juguete vs. ir al estadio

Cuando Andy Jung comenzó a interesarse por el fútbol pronto se topó con el nombre de Franz Beckenbauer. Con seis, siete años quería que le regalasen unas botas de fútbol, pero no unas cualquiera: solo podían ser las de la colección del Káiser Beckenbauer. A partir de ese momento, no hubo otros para él. Aunque en su tierra había muchos clubes con arraigo como Eintracht Frankfurt, Kickers Offenbach y Darmstadt, él se mantuvo fiel desde pequeños a los rojos muniqueses. Solo en una ocasión en toda su vida no optó por el FC Bayern: su padre le puso en la disyuntiva de elegir entre ir al estadio a ver al Bayern o el camión de juguete que desde hacía semanas estaba en el escaparate de una tienda y que él insistentemente pedía. "Le di muchas vueltas en mi cabecita, pero pensé: 'Si no consigo el camión, se habrá ido para siempre. Pero el FC Bayern siempre estará ahí'."La decisión le resultó difícil de tomar, recuerda con una sonrisa.

Jung puede rememorar la carrera de Uli Hoeness en la final de Campeones de Europa contra el Atlético de Madrid; todos fueron héroes para él: Beckenbauer, Rummennigge... todos los que se ha ido encontrado en los pasillos de la Säbener desde que comenzó a trabajar en el club en 1996. "No puedes cerrar la boca del asombro que sientes, pero también eres consciente de que tienes que hacer tu trabajo". Y Jung siempre fue muy trabajador. A mediados de los 90 el fútbol dio un salto. Entonces el Bayern jugaba todavía en el estadio olímpico muniqués y la demanda de servicios de hostelería y restauración no cubría la demanda, por lo que se instalaron carpas VIP en el aparcamiento y castillos hinchables para los niños. Jung siempre estuvo en el meollo, todos contribuyeron a que el club siguiera creciendo. "Pude andar el camino con los pioneros, todos aprendimos mucho".

Jung todavía se acuerda muy bien de una historia que ocurrió en una partido, cuando por primera vez se utizaron carteles de publicidad rotativos en vez de los antiguos estáticos. Esa tarde nevó de tal manera que los motoros no podían soportar la carga de nieve. Uno de los anunciantes estaba contento por que siempre se vería su anuncio y el resto no. Era un desastre, había mucho dinero en juego y no había tantos partidos que se transmitieran en directo. En cuanto sonó el pitido final Uli Hoeness le preguntó a Jung: "¿Qué pasa con el dinero?". Jung tranquilizó a Uli: tenían un seguro para situaciones de ese timpo. Siempre todo bajo control.

Como una religión

Jung expresa fascinación de cómo el FC Bayern ha ido creciendo en las últimas décadas. De ser e.V. a AG, el salto profesional, "y, sin embargo, el club mantiene su filosofía, todo respeta la esencial original". "El aficionado está siempre en el centro de todo lo que hacemos". Su vínculo emocional se mantiene tan fuerte como cuando, de adolescente, le criticaban en Fráncfort por su amor por el Bayern. "Nunca dudé, en ningún caso", explica. "Así entiendo yo el papel de nuestros trabajadores. ¿Dónde puede haber una relación más profunda que lo que yo hago aquí? Aquí veo en cada partido el motivo por el que, en última instancia, estamos trabajando. Nuestro producto está vivo, inspira a gente en todo el mundo; nadie tiene que convencerte para trabajar aquí, tiene que ser una actitud personal, una religión. Trabajar aquí es, para mí, como estar en el séptimo cielo".

Jung se siente profundamente agradecido de que su mujer Desirée, con la que lleva casado 25 años, así como sus hijas Luisa e Isabel, compartan su pasión por el FCB y que nunca le hayan recriminado que su trabajo incluya los fines de semana. "Sin su comprensión nunca hubiera podido hacerlo como es debido", reconoce Jung. El ADN del club lo ha transmitido a la perfección a sus hijas, que están siempre informadas de la actualidad del Bayern. "A veces incluso me cuentan cosas que yo no sabía".

El aficionado está siempre en el centro de todo lo que hacemos

Andreas Jung

¿Sus recuerdos más memorables en 25 años en el FC Bayern? Jung echa la vista atrás y comienza a contarnos cuando era niño y fue al estadio con una bufanda roja; en aquella época no había productos oficiales ni nada por el estilo. También recuerda cuando el Bayern perdió por 4-0 en dos partidos (con tres días de diferencia) ante el Eintracht. Y cómo celebró el gol de Klaus Augenthaler en 1989 (elegido mejor gol de la década de los 80) cuando el balón todavía estaba en el aire.

Desde su llegada al club lo primero que menciona son los títulos ante el Unterhaching y el Hamburgo, las Champions League de Milán en 2001, en Londres en 2013 y en Lisboa en 2020. Y claro, la final de 2012. "Después del partido Múnich era una ciudad fantasma. Fue doloroso, pero demostró cuánta gente está a las buenas y a las malas por este club. Fue una motivación para todos".

Nada es imposible. Andreas Jung se mantiene optimista tras 25 años en el club, como siempre. Con Muhammad Ali a la espalda y un Allianz Arena brillante ante sí. Desde hace 25 años en el séptimo cielo.


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