
Los aficionados del FC Bayern viajan desde todas partes para apoyar a su equipo en los partidos fuera de casa, incluso si eso implica recorrer cientos de kilómetros a través del frío y el viento. Para conocer a quienes no escatiman esfuerzo ni gastos con tal de ver al FC Bayern también lejos del Allianz Arena, queremos presentarlos un poco mejor: nuestros aficionados visitantes, con sus historias especiales, su amor y su pasión por el FC Bayern.
Hamburgo, Volksparkstadion. Para muchos es un partido fuera de casa; para Daniel, casi un encuentro como local. Vive en Hamburgo y trabaja «justo al lado», en el Barclays Arena. A su lado está Heiko, su tío. Ha viajado desde Bremerhaven y, en realidad, es de Cuxhaven. Unas dos horas en coche: para ver al FC Bayern, algo de lo más normal.
A ambos no solo les une el cariño por el Rekordmeister, sino también la vida en el norte. «Cuando el Bayern juega aquí, hay que hacer lo que sea para estar», dice Heiko. Esta vez ha salido bien… gracias a buenos contactos y a una cuestión de prioridades muy clara: ¿reunión del comité de empresa o fútbol? La decisión no fue difícil.
Del Bayern no te haces: lo eres
¿Por qué el FC Bayern, teniendo tan cerca Hamburgo, Bremen o St. Pauli? Para Daniel y Heiko la respuesta es clara… y familiar. «Uno nace con eso», dice Heiko. Su madre era del Bayern; su padre, del HSV. Así que la rivalidad ya venía de serie.
Heiko creció con los grandes nombres de la historia del Bayern: Paul Breitner, Franz Beckenbauer… recuerdos de una época en la que el HSV también estaba entre los mejores equipos de Europa. Pero cambiar de club nunca fue una opción. «Los Rojos son lo único; lo demás no existe».
En el caso de Daniel, la familia también fue decisiva. Su padre intentó que fuese del Borussia Mönchengladbach, pero no hubo manera. «Era la generación de los 70 y 80», cuenta. Al final, se impuso el Bayern.

Simpatía por el norte, corazón bávaro
Pese a su clara pertenencia futbolística, en ambos se nota también un vínculo con el norte de Alemania. Hamburgo, Bremen, St. Pauli… les desean lo mejor. «Al final, uno sigue siendo norteño», dice Heiko. Simpatía, sí, pero sin dudas sobre la propia pasión.
Precisamente por eso, partidos como este en el Volksparkstadion tienen algo especial. Las entradas son escasas, ya sea en el HSV, en el Werder o en el Millerntor. Por eso es aún mayor la alegría de estar hoy aquí: asientos neutrales, cuarta fila, muy cerca del césped.
Recuerdos entre el Volkspark y Múnich
Heiko asocia un recuerdo muy especial al antiguo Volksparkstadion. A finales de los 70 o principios de los 80, el Bayern ganó aquí «con lo justo, sufriendo». El HSV era fuerte, el estadio mítico… y Heiko aún era un niño. «Eso no se olvida», dice.
Daniel, en cambio, cuando piensa en grandes momentos del Bayern, se va primero a uno doloroso: la final de la Champions perdida en Múnich. «Todavía duele.» El fútbol escribe historias que se quedan, también las amargas.
Y las vivencias compartidas les siguen uniendo hoy. Hace poco más de un año viajaron expresamente a Múnich para el partido contra el Union Berlin. Luego llegó la nieve, se suspendió el encuentro y tocó un regreso de once horas. Fastidioso… y, aun así, parte de la historia de cualquier aficionado.
Me colé entre los niños como si yo mismo fuera un crío.
El aficionado del FC Bayern Heiko recuerda un entrenamiento a puerta abierta del FC Bayern.
Confianza, también después del pitido final
Antes del inicio, el optimismo es grande. El equipo parece sólido; ni siquiera los contratiempos lo sacan de su calma. «Ahora mismo tienes la sensación de que puede pasar lo que sea», dice Heiko. Daniel asiente: «Hacía mucho que no veía un FC Bayern tan firme y tan bueno como ahora».
Tras 90 minutos, el marcador muestra un 2-2. No es victoria, pero tampoco rompe la convicción. Para Daniel y Heiko, ese día cuenta sobre todo una cosa: haber estado allí cuando el FC Bayern juega en el norte.
Recuerdos de aficionado que se quedan
Heiko solo se ha cruzado una vez con un jugador en persona: en 2016, en la Säbener Straße. «Me colé entre los niños como si yo mismo fuera un crío». Esos momentos no se olvidan.
Y de eso va esa tarde en el Volksparkstadion: de recuerdos, de cercanía, de gente que vive su club… al margen del resultado. Para Daniel y Heiko está claro: el FC Bayern forma parte de su vida. También —y especialmente— en el norte.
Así fue el partido del Bayern en el campo del HSV:

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