

Sobre el papel, la situación de partida antes de la visita al FC St. Pauli parece clara: el FC Bayern, líder de la clasificación, visita al decimosexto. Un rival en modo crisis, que lleva semanas esperando su próxima victoria. Suena a victoria obligada. Pero esa impresión engaña.
El FC St. Pauli es un equipo intenso, peligroso a balón parado y plenamente inmerso en la lucha por la permanencia. Precisamente esa mezcla convierte al club del barrio, antes del duelo en el Millerntor, en un rival al que el campeón récord alemán no debe subestimar bajo ningún concepto. En nuestro análisis del rival te contamos a qué deberá estar atento el campeón récord alemán este sábado (18:30 horas) en el norte del país.

El club del barrio, en la zona baja de la tabla
El club del barrio, en la zona baja de la tabla

La segunda temporada en la Bundesliga tras un ascenso siempre es la más difícil. Eso ya lo decía en su día la leyenda del HSV Uwe Seeler. El FC St. Pauli puede dar buena fe de ello: si el equipo de Blessin terminó la pasada campaña en la 14ª posición, ahora los del barrio están bastante más cerca del descenso que en su año de estreno. La realidad actual es el puesto 16. Con 25 puntos tras 28 jornadas, el St. Pauli está firmando su tercera peor temporada en la máxima categoría del fútbol alemán: solo en 2001/02 (21) y en 1977/78 (22, ajustado al sistema actual) tenía menos puntos a estas alturas.
En estos momentos, los blanquimarrones tienen cuatro puntos de margen sobre el descenso directo y están a dos de la salvación. No extraña, por tanto, que Alexander Blessin no quedara satisfecho con el 1-1 del domingo ante el Union Berlin. «Satisfecho no es la palabra adecuada», dijo el entrenador. Una victoria habría supuesto un auténtico balón de oxígeno, sobre todo porque el decimoséptimo clasificado, el VfL Wolfsburg, se había quedado sin puntuar el día anterior. «Pero nos llevamos este punto, que sin duda nos ayuda».

Sequía ofensiva, base defensiva
Sequía ofensiva, base defensiva

Desde la victoria en casa por 2-1 ante el Werder Bremen a finales de febrero, el St. Pauli sigue esperando su próximo triunfo. Sobre todo en ataque, al equipo del barrio le está faltando pegada últimamente: en los últimos cinco partidos, Danel Sinani y compañía no han marcado más de un gol en ningún encuentro, y en cuatro de esos duelos el valor de goles esperados (xG) del equipo de Blessin se situó por debajo de uno. De hecho, ningún otro club de la Bundesliga ha marcado tan poco esta temporada como el FC St. Pauli (25).
Eso también tiene que ver con una idea de juego muy marcada por el trabajo defensivo. Con 45 goles encajados hasta ahora, el equipo del capitán Jackson Irvine se muestra más sólido en fase defensiva que gran parte de sus rivales en la zona baja de la tabla. No en vano, Mathias Pereira Lage calificó los seis partidos que quedan como «finales»: después del duelo ante el FC Bayern, al St. Pauli aún le esperan cuatro rivales directos en la pelea por la permanencia: Köln, Heidenheim, Mainz y Wolfsburg.

El balón parado como salvavidas
El balón parado como salvavidas

Los hamburgeses tampoco regalarán nada este sábado ante el líder. El papel de favorito del Bayern es tan indiscutible como la previsión de que será quien lleve el peso del partido con balón. Irvine y compa ñía promedian un 43 % de posesión; en toda la Bundesliga solo el Union Berlin mueve menos la pelota en campo propio (40 %).
Por eso, el juego ofensivo del FC St. Pauli se apoya de forma muy marcada en las acciones a balón parado: es el único equipo de la Bundesliga que ha marcado más de la mitad de sus goles esta temporada en jugadas de estrategia (13 de 25), y ocho de sus últimos once tantos en Liga llegaron precisamente así. En cuanto al esfuerzo físico, poco se le puede reprochar al decimosexto clasificado: el St. Pauli ha recorrido hasta ahora 3.350,7 kilómetros, y solo tres equipos de la Bundesliga han corrido más, entre ellos el FC Bayern (3.450 kilómetros).

Rotación en lugar de continuidad
Rotación en lugar de continuidad

En las últimas semanas, Blessin ha apostado más por la rotación que por la continuidad a nivel de nombres. En los cinco partidos más recientes, el técnico del St. Pauli presentó cinco alineaciones iniciales distintas, aunque el sistema base, un 3-4-2-1, se mantuvo inalterable.
En la portería, el internacional bosnio Nikola Vasilj es fijo. Por delante, podrían formar en defensa Karol Mets, Hauke Wahl y Eric Smith, que fue baja recientemente por molestias. Adam Dzwigala sería la alternativa para Smith. En los carriles, todo apunta a que Blessin optará por una versión más defensiva con Lars Ritzka a la izquierda y Arkadiusz Pyrka a la derecha.
Velocidad, contragolpe… y un gran vacío en el centro
Mathias Pereira Lage también sería una opción para la banda izquierda. Su principal virtud es la velocidad al espacio: con 562 esprints, figura entre los ocho mejores jugadores de la Bundesliga en esa estadística, y en carreras intensas (1.957) ocupa incluso la séptima posición. Por eso, el portugués también podría actuar en la línea de tres ofensiva, por ejemplo junto a Joel Chima Fujita y el máximo artillero Danel Sinani (cinco goles y tres asistencias), esperando su oportunidad al contragolpe ante un Bayern seguro con balón.
El mayor problema de Blessin está, mientras tanto, en el doble pivote: el capitán Jackson Irvine se perderá el partido del sábado por sanción tras ver la roja, y la presencia de James Sands, lesionado en el tobillo, es duda. Por ello, Mathias Rasmussen y Connor Metcalfe podrían ocupar el centro del campo.
El St. Pauli, entre el riesgo y la oportunidad
Así, antes del duelo ante el FC Bayern, el FC St. Pauli representa bien la realidad de muchos equipos recién ascendidos en ese difícil segundo año: orden defensivo, mucho despliegue físico y fortalezas claras a balón parado, pero demasiado poca contundencia ofensiva y una clasificación que aprieta. Para el equipo de Blessin, las próximas semanas serán «finales».
Desde la perspectiva del FC Bayern, eso significa enfrentarse a un rival en modo crisis, que peleará cada balón, que puede hacer daño en cualquier acción a balón parado y que, empujado por el ambiente del Millerntor, no tiene nada que perder. Para el St. Pauli puede ser un posible partido liberador; para el campeón récord alemán, una obligación con claro papel de favorito, pero sin margen para la relajación.
Los datos del partido ante el St. Pauli:

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