

Había una expresión omnipresente en la previa de este esperado duelo de cuartos de final de la Champions League: Crunch Time, la hora de la verdad. Daba igual dónde se hablara del gran enfrentamiento entre el FC Bayern y el Real Madrid —ya fuera en medios digitales, pódcast o periódicos—, ese término aparecía en todas partes. Y es que había llegado la fase decisiva de la temporada, la de los grandes partidos, la de los más grandes de todos. Bayern contra Real es uno de esos duelos legendarios: ningún emparejamiento se ha repetido más veces en competiciones europeas, ningún equipo ha ganado más partidos en la máxima competición continental que estos dos, y ningún club ha alcanzado tantas veces los cuartos de final.
Por eso, los muniqueses decoraron el vestuario visitante del Bernabéu, clásico en blanco, con pósteres de los jugadores y lemas de Crunch Time, porque ahora sí llegaba la hora de la verdad. La Crunch Time del FC Bayern en esta temporada arrancó en el legendario Bernabéu… y de qué manera. Ningún aficionado del Bayern olvidará tan rápido este partido de ida de los cuartos de final, porque dejó demasiadas historias memorables.
Había sido el gran tema antes del pitido inicial: ¿cómo estaba el tobillo de la nación… o, mejor dicho, de la nación bávara? La respuesta fue clara: estaba mejor y Harry Kane pudo jugar desde el inicio. En general, el once inicial del Bayern transmitía fuerza; los grandes nombres irradiaban confianza. Manuel Neuer, Joshua Kimmich, Michael Olise y compañía afrontaron con personalidad el gigantesco desafío del Bernabéu. Jamal Musiala, Alphonso Davies y otros comenzaron inicialmente en el banquillo. Tras nueve partidos sin ganar a los blancos, el Bayern quería volver a imponerse.
«Es un gran partido. Por supuesto que tenemos un enorme respeto por el Real Madrid, pero también creemos muchísimo en nosotros mismos y confiamos en nuestras capacidades. Queremos pasar. Siempre hay que pensar en lo que uno puede lograr», dijo el entrenador Vincent Kompany antes del comienzo. El belga dirigía su partido oficial número 100 como técnico del FC Bayern. Su balance tras la visita a Madrid: 76 victorias, 13 empates y 11 derrotas. ¡Qué registro! Y esa fe en su equipo que Kompany transmitió antes del pitido inicial se vio después reflejada también sobre el césped durante los 90 minutos.

Convicción desde el inicio
Convicción desde el inicio

Los muniqueses salieron de tacos como Alphonso Davies y Kylian Mbappé en un duelo al esprint a toda velocidad. El Bayern arrancó con mucha personalidad y, tras diez minutos, presentaba una sensacional cifra del 100 % de regates completados y un 4-0 en disparos. Un libre directo de Michael Olise fue desviado en el minuto 7, y poco después el defensa Dayot Upamecano tuvo una gran ocasión en la que pudo haber llegado el tempranero 0-1. En el minuto 9, Harry Kane peinó de cabeza para el francés, que, completamente solo a pocos metros de la portería, no acertó a golpear bien el balón. De momento seguía el 0-0, también porque Upamecano había firmado en la otra área una primera acción defensiva sobresaliente ante Vinicius Junior (3’). Fue solo el primero de muchos duelos de altísimo nivel mundial.
Lo que vino después fue una demostración de fuerza del FC Bayern. Hasta el descanso, los muniqueses dominaban 3-1 en grandes ocasiones, tenían un 59 % de posesión y un 125-40 en pases en el último tercio. O dicho de otro modo: el equipo de Kompany brilló por su calidad colectiva en el juego y por el talento individual de futbolistas sobresalientes como Michael Olise o Manuel Neuer. Pero tampoco conviene olvidar que el Madrid también tuvo sus oportunidades: al descanso, los blancos habían rematado una vez más a puerta que el Bayern (9-8). Los muniqueses acumularon muchos intentos; por ejemplo, Serge Gnabry se plantó solo ante el guardameta madridista Lunin tras un mal pase rival (28’), aunque le sorprendió la situación. En la otra portería, Neuer respondió con dos grandes paradas ante Mbappé (16’/29’).
Entonces un rugido primario recorrió el imponente anillo del Bernabéu, nacido desde el ruidoso sector visitante del Bayern. ¡Luis Díaz había marcado por fin el merecido gol del conjunto bávaro (41’)! Harry Kane, que fue entrando poco a poco en el partido tras recuperarse de su lesión, pero acabó teniendo un papel decisivo, asistió a Gnabry, y este filtró un pase perfecto al espacio para el colombiano. Lucho mantuvo la calma ante Lunin y definió con sangre fría con la derecha al palo largo. Gnabry suma ya cinco asistencias en esta edición de la Champions, mientras que Díaz lleva cinco goles. En sus tres temporadas en el Liverpool apenas había firmado uno más en total (seis tantos en 19 partidos).
Un guion muy parecido en la segunda mitad
Tras una primera parte vibrante y el alivio del gol de la ventaja, el segundo tiempo ofreció enseguida un nuevo golpe de efecto. Los blancos salieron del vestuario con la intención de responder, como un boxeador que ya ha encajado un puñetazo, pero ocurrió exactamente lo contrario. Aleksandar Pavlović firmó una recuperación extraordinaria en el centro del campo, el balón llegó a Olise, que encontró a Harry Kane en la frontal. Y apenas 20 segundos después del inicio del segundo tiempo, el Bayern ya ganaba 0-2 (46’). El inglés marcó con un ajustado derechazo y firmó así su undécimo gol en la presente edición de la Champions. Desde su llegada a Múnich en 2023, Kane ha marcado 30 goles en 35 partidos de Champions, más que ningún otro jugador en ese periodo. Además, es apenas el tercer futbolista que alcanza la barrera de los 30 goles en esta competición con el FC Bayern, después de Thomas Müller (57) y Robert Lewandowski (69). Adiós a los problemas en el tobillo: durante la celebración, el goleador parecía gritarle al Bernabéu: Crunch Time, allá vamos.
Michael Olise, que volvió a sobresalir dentro del formidable colectivo del FC Bayern por su empuje, su manejo de balón y su seguridad en la posesión, firmó con la asistencia del 0-2 su sexta asistencia en la actual Champions. Es ya el mejor registro en solitario de la competición, por delante de Achraf Hakimi (PSG) y Serge Gnabry (cinco cada uno), e iguala además el récord del club establecido por Leroy Sané en 2021/22 y Hasan Salihamidžić en 2001/02.

Neuer, hombre del partido
Neuer, hombre del partido

Con el 0-2 a favor, los muniqueses siguieron lanzando oleadas ofensivas y daba la sensación de que aquel día podían arrollar al Real Madrid. Olise (56’) o Luis Díaz (65’), por citar solo dos ejemplos, tuvieron nuevas ocasiones para hacer el 0-3. Pero poco a poco volvió a dibujarse un escenario parecido al de la primera parte: el Madrid seguía siendo peligrosísimo al contragolpe y Dayot Upamecano, Jonathan Tah, Josip Stanišić y compañía tuvieron que emplearse a fondo en innumerables duelos. Tras un error de control de Upamecano, Vinicius se plantó solo ante Manuel Neuer, sorteó al cinco veces mejor portero del mundo y disparó, pero Neuer logró tocar el balón con la punta del pie en el último instante (61’). Esa fue la primera locura de la noche bajo palos. Cuatro minutos más tarde llegó otro reflejo de talla mundial: esta vez fue Mbappé quien puso a prueba al mejor portero de todos los tiempos, pero Neuer volvió a meter la mano para desviar el derechazo del francés.
Al final del partido, Neuer fue elegido con todo merecimiento mejor jugador del encuentro por esta exhibición descomunal. «Manu está hecho para esto», dijo Kompany. «Lo viene demostrando desde hace muchísimos años y hoy ha firmado una actuación enorme. No hay muchos porteros capaces de algo así. Cada día me impresiona su trabajo. Es uno de los mejores guardametas de todos los tiempos». El protagonista del partido resumió con acierto lo ocurrido tras 94 minutos intensos: «Es una pena que no haya sido un 0-2. Ya sabemos lo peligroso que es el Real Madrid. Ellos también tuvieron varias ocasiones y perdonaron algunas. Por eso, de momento, estamos contentos por haber ganado aquí fuera de casa», explicó Neuer. «Tienen a algunos de los mejores jugadores del mundo, muchísima velocidad, gran capacidad de regate y disparos muy potentes; eso es muy difícil de defender. Cuando estamos juntos y compactos, es más sencillo. Pero en el uno contra uno, cuando tienen espacio, es muy duro. Puede pasar de todo».
El Real Madrid vuelve a meterse en el partido
Sin embargo, en el minuto 74 ni siquiera el portero más grande de todos los tiempos pudo hacer nada. Tras un centro muy tenso desde la derecha, Mbappé remató en el segundo palo. Neuer respondió primero con su tercer gran reflejo de la noche y desvió el balón al larguero, pero desde allí la pelota terminó entrando. El Madrid recortó distancias, el «Hala Madrid» retumbó por todo el estadio y de repente la grada se encendió. A más de uno quizá le vinieron a la cabeza recuerdos de la amarga eliminación en el último minuto en Madrid en la semifinal de 2024 y pensó: por favor, no otra vez un drama así como el de hace dos años. Pero esta vez los muniqueses supieron conservar el 1-2 fuera de casa y, además, siguieron generando ocasiones, también gracias al aire fresco que aportaron desde el banquillo Jamal Musiala y Alphonso Davies (69’).
Este partido bien podría haber terminado 4-4, 2-2 o 1-3 a favor del FC Bayern, pero al final quedó una sobresaliente victoria a domicilio en el Bernabéu para un Bayern sacrificado en el esfuerzo y brillante en el juego. Los espectadores presenciaron 40 disparos en este espectáculo memorable, con 20 remates para cada equipo. Una cifra así en ambos conjuntos no se veía en una eliminatoria de la Champions League desde la vuelta de cuartos de final de 2017 entre el Real Madrid (30) y el Bayern (20), que entonces acabó con victoria blanca por 4-2 en casa. Esta vez, por suerte, fue diferente.
En ese duelo eterno en la Copa de Europa ante el conjunto madridista, el Clásico europeo, los muniqueses dejaron el martes otra huella más: el Bayern es ahora el primer club que logra tres victorias como visitante ante el Real Madrid en la Champions League. Además, Joshua Kimmich y compañía pusieron fin a la racha de nueve partidos sin ganar ante el Madrid y celebraron también el primer triunfo fuera de casa en el Bernabéu desde mayo de 2001 (1-0 en la ida de semifinales). Estas señales positivas de cara a la vuelta solo deben ser el comienzo en la Crunch Time de esta temporada, para que al final termine siendo una campaña llena de títulos.
La mirada puesta en la vuelta en el Allianz Arena
«Tenemos un gran respeto y también lo mostraremos en Múnich. Sabemos qué clase de equipo es y qué jugadores tiene. Da igual cuál sea el resultado: en mi cabeza volveré a poner el contador a cero. Queremos ganar también en casa», dijo Kompany pensando ya en la vuelta. «Estoy satisfecho con el resultado. Pero sé que esto no ha terminado. Vamos a necesitar otra gran actuación». En la misma línea se expresó el director general deportivo Max Eberl: «Hemos ganado fuera de casa en el Bernabéu, y eso no lo consigue mucha gente. Hoy hemos mostrado todo lo que hemos trabajado a lo largo de la temporada: que fuimos valientes, activos y que defendimos hacia adelante. Que ante un equipo de talla mundial como este concedas una que otra ocasión es normal. En la vuelta tendremos que estar igual de atentos y ser igual de valientes con el balón. Entonces jugaremos con nuestra afición detrás y podremos sacar adelante el reto». También después de la vuelta ante el Real Madrid, el próximo miércoles 15 de abril en el Allianz Arena, el sueño del título de la Champions debe seguir vivo.
Las reacciones al partido ante el Real Madrid:

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