

En memoria de las víctimas del nacionalsocialismo
vie, 17/07/26, 11:53
Placa conmemorativa para los socios judíos del FCB
Una y otra vez surge la misma pregunta: «¿Por qué está hoy aquí representado el FC Bayern?». En los dos actos conmemorativos organizados por la Concejalía de Cultura de la ciudad de Múnich, en los que se colocarán placas conmemorativas en honor a Lina y Armand Oster, Margarethe y Alfred Strauß, Richard Einstein, Israel Wolff, así como a Martha y Herbert Maier, también está presente una delegación del campeón récord alemán. Por un lado, porque el Dr. Armand Oster y Alfred Strauß eran socios del FCB y el club, a través de su antiguo presidente Kurt Landauer, tiene una responsabilidad especial en la lucha contra el antisemitismo. Por otro lado, porque todos debemos estar siempre presentes cuando se trata de preservar la memoria y hacer frente a aquellas fuerzas que minimizan o niegan los horrores del pasado y dividen la democracia.

La historia de los socios judíos que fueron asesinados por los nazis no solo forma parte de la historia de la ciudad de Múnich, sino también de la historia del FC Bayern, afirmó Benny Folkmann, directivo del FC Bayern y, junto con Andreas Werner, responsable de la iniciativa del FCB «Rot gegen Rassismus» (Roja contra el Racismo), en su discurso pronunciado, entre otros, ante la Dra. h. c. mult. Charlotte Knobloch, presidenta de la Comunidad Judía de Múnich y Alta Baviera, así como ante el rabino Shmuel Aharon Brodman: «Los crímenes del nazismo calan hondo en la historia de nuestro club. De ello se deriva una misión clara para el FC Bayern. Nuestra tarea consiste en abordar esta historia, poner de manifiesto las conexiones y recordar lo que ocurrió, para que la exclusión, la privación de derechos y la persecución no vuelvan a repetirse jamás».
Los monumentos conmemorativos de la ciudad de Múnich nos recuerdan a cada paso que todos tenemos una responsabilidad, afirmó Werner en el acto conmemorativo en honor a Alfred Strauß: que nunca debemos cerrar los ojos ni la conciencia. Se trata de dar un rostro a los perseguidos. No desde la distancia, sino con la cabeza alta, a la altura de nuestro tiempo. El presidente del FCB, Herbert Hainer, deja claro una y otra vez en este tipo de actos: «Ni hoy, ni mañana, ¡y sobre todo no con nosotros! Quien excluye, pierde, tanto en el deporte como en la vida».

En los actos conmemorativos se describió cómo, en su día, estas personas se vieron arrancadas de su vida cotidiana: Armand Oster se afilió al FC Bayern en 1929 y Alfred Strauß, en 1932. Las investigaciones del Museo del FC Bayern revelaron que ninguno de los dos jugaba al fútbol de forma activa y que, probablemente, veían en el club lo que hoy en día también es importante para mucha gente: una comunidad, un lugar de intercambio y encuentro.

Pero precisamente ahí radica también la tensión histórica: en 1933, el FC Bayern contaba con alrededor del diez por ciento de socios judíos, es decir, más de 100 mujeres y hombres judíos que amaban el club, lo apoyaban y lo marcaban con su huella. Y, al mismo tiempo, Múnich era la ciudad que se convirtió en la primera sede de Hitler en Alemania y, más tarde, en la denominada «capital del movimiento». Para socios judíos como Oster y Strauß, esto supuso una opresiva coincidencia: por un lado, un club que ofrecía pertenencia y comunidad; por otro, una ciudad y una evolución política que, paso a paso, les privó de sus derechos, los marginó y, finalmente, los aniquiló.
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