

Hace 19 meses, Jonas Urbig aún jugaba en la 2.ª división; hoy se le considera un posible sucesor de Manuel Neuer. ¿Cómo lo ha conseguido? Sus entrenadores de porteros lo cuentan, y Urbig explica por qué el FC Bayern es el lugar ideal para él.
«Es curioso», dice Uwe Gospodarek. El exguardameta del Bayern y antiguo entrenador de porteros de Jonas Urbig en el 1. FC Köln no ha olvidado un día de octubre de 2024. Por aquel entonces, Urbig se preparaba con la selección alemana sub-21 en la Säbener Straße para un partido internacional. Y Gospodarek, que por entonces ya no trabajaba en Colonia y había vuelto a vivir en Múnich, quedó con él para tomar un café en las instalaciones del FCB. Gospodarek aún recuerda perfectamente aquel reencuentro: «Jonas me dijo: “Uwe, tengo un sueño: me gustaría entrenar aquí todos los días”». Gospodarek hace una breve pausa y se ríe. «Eso se hizo realidad antes de lo que pensábamos». Tres meses después, Jonas Urbig fichó por el FC Bayern… y se dio cuenta de que, a veces, la realidad es incluso mejor de lo que uno sueña.
Jonas, cuando el FC Bayern se interesó por ti, jugabas como portero en la 2.ª división con el 1. FC Köln. ¿Qué te atrajo tanto de Múnich como para dar ese gran paso??
«Vi en este cambio la mejor oportunidad para seguir creciendo. Con un entrenador de porteros muy bueno, un grupo de porteros muy sólido y un equipo fantástico. Para mí, eso suponía una ventaja enorme. No me importó qué grandes nombres jugaran aquí. Para mí, lo decisivo era formar parte de este grupo, crecer y ayudar al equipo».
El primero con quien te encontraste en el vestuario al llegar al FC Bayern fue Thomas Müller. ¿Cómo recuerdas ese momento?
«Estaba muy nervioso. Y entonces Thomas se acercó a mí sin más y me dijo «Servus», con total naturalidad, tal y como lo conocemos. Eso me quitó de inmediato gran parte de la tensión. Por supuesto, al principio me mostré bastante reservado, como suele ocurrir cuando uno es nuevo en el equipo. Pero guardo muy buenos recuerdos de aquel primer entrenamiento. Me sentí totalmente a gusto formando parte de ese grupo. El hecho de haber tenido la oportunidad de jugar pronto me ayudó a integrarme aún más en el equipo».
¿Te costó mucho adaptarte a otro club después de más de diez años en Colonia?
«Siempre tendré un vínculo emocional con el Colonia. Le deseo lo mejor al club, salvo cuando jueguen contra nosotros. Al principio, del FC Bayern solo conocía la fachada. Cuando conocí el club desde dentro, enseguida percibí lo humano y abierto que es todo el club. Desde fuera, ese «Mia san mia» suele sonar como una frase hecha, pero hoy sé que realmente se vive así. Y eso sienta muy bien. Sin duda, esa fue una de las razones por las que muy pronto me sentí en el lugar adecuado aquí».

Estoy convencido de que solo cuando uno orienta su entrenamiento y su vida por completo hacia alcanzar el máximo rendimiento posible, es cuando saca lo mejor de sí mismo.Jonas Urbig
¿Qué otras razones hubo?
«Sobre todo, la meticulosidad y la profesionalidad con las que se trabaja aquí cada día. Me identifico totalmente con eso. Con el esfuerzo, la atención al detalle y la exigencia de hacer las cosas realmente bien. Cuando vi con qué obsesión por los detalles sigue trabajando Manuel Neuer, supe enseguida cuál es el listón aquí. Para mí, eso supone un gran estímulo y también un compromiso para estar a la altura de ese nivel. Lo considero algo extremadamente valioso. Porque estoy convencido de que solo cuando uno orienta su entrenamiento y su vida por completo a rendir al máximo, es cuando saca lo mejor de sí mismo.“
Uwe Gospodarek conoce la situación de Urbig como casi nadie. Él mismo fue en su día un joven portero suplente en el FC Bayern, primero por detrás de Raimond Aumann y luego de Oliver Kahn. Jugó nueve partidos; Urbig, tras un año y medio en Múnich, ya ha disputado 32 encuentros. «Ya en Colonia lo vimos: a Jonas no hay quien lo pare. Sabe perfectamente adónde quiere llegar: a lo más alto. Vive para eso, come por eso, duerme por eso. No deja nada al azar. Incluso cuando un balón es realmente imparable, en el análisis sigue buscando una forma de atajarlo de todos modos», cuenta Gospodarek.
En el FC Bayern, Michael Rechner es hoy entrenador de porteros. Ya tenía al joven Urbig en el punto de mira cuando aún trabajaba en el Hoffenheim. Lo que vio entonces en aquel portero juvenil se ha confirmado plenamente. Urbig posee «una obsesión positiva» que solo caracteriza a los grandes deportistas, afirma Rechner. «Tiene esa total disposición a trabajar al máximo cada detalle. Y además: rinde bien incluso bajo presión. De hecho, creo que le encanta la presión». Rechner expresa abiertamente lo que muchos esperan: «Jonas lo tiene todo para poder suceder algún día a Manuel Neuer».
Jonas, ¿cómo te tomas este tipo de comentarios sobre ti?
«Por supuesto, me alegra recibir comentarios positivos de mis entrenadores y de mis compañeros de equipo. Eso está claro. Sin embargo, también es importante ponerlo en perspectiva. Siempre intento vivir el aquí y ahora. Me concentro en lo que puedo controlar: dar el máximo en cada entrenamiento y en cada partido. De todo lo demás no decido yo».
Tu nombre también se menciona cada vez más en la selección nacional. Aunque no formaste parte de la convocatoria oficial de la DFB para el Mundial, estuviste con la selección como portero de entrenamiento. ¿Qué opinas sobre tu futuro en la selección nacional?
«Me sentí orgulloso y feliz de poder ir al Mundial. Me alegró mucho. En marzo me convocaron por primera vez para una concentración, pero, por desgracia, tuve que marcharme enseguida por una lesión. Sin duda, es un estímulo para mí para convertirme en una opción fija. Pero también en este caso mi postura es muy clara: no me preocupo por lo que podría pasar en el futuro. Prefiero centrarme en lo que puedo influir cada día».

Durante el Mundial se vieron una y otra vez fotos de ti y de Manu juntos. También pasásteis vuestro tiempo libre juntos. ¿Cómo fue para ti al principio entrenar junto a Manuel Neuer?
«Manu es, por supuesto, un icono. Uno lo admira, pero algo de lo que me di cuenta enseguida es que él no te mira por encima del hombro. Manu siempre te trata de igual a igual. Enseguida conectamos bien. Claro que es Manuel Neuer, claro que yo también quiero jugar, pero para mí es, ante todo, simplemente una persona y un compañero de equipo. Por eso se podría decir que somos rivales que se llevan bien».
¿Qué es lo que aprendes concretamente de él y también de Sven Ulreich?
«Para mí, lo más importante es que puedo acudir a ellos con cualquier duda y siempre me dan un buen consejo. La enorme experiencia de Manuel y Sven es sencillamente muy valiosa para mí. Y es que tengo muchas ganas de aprender»..
Los porteros siempre son rivales. Solo uno puede jugar. Sin embargo, en vuestro grupo de porteros se nota sobre todo una gran cohesión. ¿A qué se debe eso?
«Todos tenemos la sensación de que se nos necesita. Cuando Manu se lesionó en la segunda vuelta y yo sufrí una conmoción cerebral, Ulle jugó contra el Leverkusen, como si llevara tres años seguidos bajo los palos cada fin de semana. La química entre Manu, Ulle y yo es perfecta. Nuestro preparador de porteros, Michael Rechner, también tiene mucho que ver en ello».
Puedes aprender mucho de Manuel Neuer y Sven Ulreich. ¿Hasta qué punto se puede imitar a estos dos sin perder las propias características? ¿Dónde está para ti el límite?
«Agradezco mucho la ayuda de Manu y Ulle. Cuando les pregunto algo, no lo hago pensando: “Dime cómo se hace, quiero ser como tú”. Sino: “Enséñame cómo se hace, yo elegiré lo que mejor se adapte a mi propio estilo y a mi propia personalidad”. Para mí es un proceso totalmente natural, no tengo que controlarlo de forma consciente».
A lo largo de su carrera como jugador y entrenador, Michael Rechner ha visto a porteros que han intentado imitar a otros guardametas. «Eso es un gran error», afirma. Cada uno es único, y quien pierde su singularidad, se pierde a sí mismo. «Lo que distingue a Jonas es que quiere aprender de todo su entorno: de Manu, de Ulle, de Harry Kane y de todos los demás jugadores de primer nivel. Pero también le caracteriza que se mantenga fiel a sí mismo». Defensa de la portería, defensa del espacio, salida de balón: Jonas es «un portero completo. Pero aún no ha alcanzado el 100 % en ningún aspecto. Puede y va a seguir mejorando en todos los aspectos».
¿Cómo te describirías a ti mismo como portero, Jonas?
«Considero que mis puntos fuertes son la defensa de la portería, el uno contra uno y el juego con el balón. Me gusta atraer al rival con pases cortos y luego lanzar un balón largo por detrás de la línea defensiva. También me gusta situarme en una posición adelantada para defender el espacio detrás de nuestra línea defensiva. Y creo que también aporto cierta fortaleza mental, algo que se necesita especialmente en el universo del FC Bayern: hay que mantenerse centrado, no dejarse distraer por lo que ocurre a tu alrededor, por las discusiones, las expectativas o las comparaciones».

Hay que mantenerse fiel a uno mismo, sin dejarse distraer por lo que ocurre a nuestro alrededor, por las discusiones, las expectativas o las comparaciones.Jonas Urbig
¿Te cuesta mucho evadirte de todo eso, sobre todo cuando quizá hayas cometido algún error?
«Aprendí desde muy pronto a analizar las situaciones de juego de forma racional y a dejarme influir lo menos posible por las emociones. Ya sea tras encajar un gol o tras una jugada fallida en la que he tenido mi parte de culpa: durante el partido, no sirve de nada obsesionarse con ello. Esos son temas para después. Entonces me gusta analizar y también soy autocrítico. Pero durante el partido en sí, evalúo cada jugada de nuevo».
¿Qué les exige Vincent Kompany a sus porteros?
«En primer lugar, por supuesto, mantener la posesión del balón. Pero no solo eso. También se trata de influir en el juego cuando se tiene la posesión, encontrar soluciones en la salida de balón, mantener una posición adelantada, cubrir los contraataques, salir a por los balones que llegan por detrás de la línea defensiva y ayudar a organizar la defensa residual».
Eso también significa: comunicarse mucho, dar muchas indicaciones. ¿Cómo te sientes al dar instrucciones a jugadores como Upamecano, Tah o Kimmich?
«Fuera del campo, la verdad es que no soy de los que dan órdenes. Soy más bien tranquilo. En el campo es diferente. Allí solo importa lo que hay que hacer: ganar. En ese momento, da igual si se trata de alguien de la cantera o si tienes delante a un Upamecano, un Tah o un Kimmich. Abordo las cosas con claridad para influir positivamente en el partido».
Vincent Kompany ha dicho de ti que eres un «ganador nato».
«Odio que nos marquen goles. Y odio perder. Incluso en los entrenamientos quiero atajar todos los balones, bloquear todos los disparos y ganar todos los ejercicios. Seguro que no soy el único en el FC Bayern que piensa así; eso es precisamente lo que caracteriza a este club».
A Uwe Gospodarek le gusta cómo Jonas Urbig está haciendo realidad su sueño en Múnich paso a paso. «Ahora se está adaptando a eso», dice, refiriéndose a dos cosas: al FC Bayern y a la portería del FC Bayern.
En la revista 51 entrevistamos a Tom Bischof:
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