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Sin goles ante el Schalke

Breve lamento, enfoque claro: el FCB ya mira hacia delante

El Veltins-Arena se vino abajo cuando sonó el pitido final este sábado por la noche. Los aficionados del Schalke celebraron a su equipo como si acabara de conseguir algo más que un punto. Para el recién ascendido, este 0-0 ante el FC Bayern en la segunda jornada de la Bundesliga tuvo que sentirse realmente como una victoria. 

Para nuestro equipo, en cambio, fue una noche en la que estuvo presente prácticamente todo: control, paciencia, posesión, presencia en el último tercio. Solo faltó lo más importante: el gol.

Los jugadores del FC Bayern agradecieron el apoyo de los aficionados desplazados y después se dirigieron rápidamente al vestuario. La decepción era palpable. No fue ningún drama, pero sí supuso un pequeño revés tras el gran inicio de temporada ante el VfB Stuttgart (5-1) y la solvente victoria en la Copa DFB ante el VfL Osnabrück (4-1).

LAS ESTADÍSTICAS SON POSITIVAS 

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Que el 0-0 apenas se correspondiera con lo sucedido sobre el terreno de juego desde el punto de vista estadístico quedó claramente reflejado en los datos. El FC Bayern alcanzó un 83 % de posesión, dio 914 pases, 731 de ellos en campo rival, y completó además 383 pases en el último tercio y 52 acciones con el balón dentro del área del Schalke. También en los remates se impuso el FCB por 15-4, mientras que en los goles esperados (xG) la ventaja fue de 2,10 a 0,21. Un dato especialmente significativo: el Bayern generó seis grandes ocasiones de gol, mientras que el Schalke no tuvo ninguna.

El Bayern controló el balón, cambió el juego con acierto, buscó los espacios entre líneas y mantuvo al Schalke durante gran parte del partido replegado en su propio campo. Hasta llegar al área, muchas cosas funcionaron bien. Pero allí donde el peligro tiene que convertirse en gol, al equipo le faltó demasiadas veces la contundencia necesaria. Los remates fueron bloqueados en demasiadas ocasiones. «Nuestra presión fue excelente, no concedimos nada y generamos ocasiones. Hubo muchas cosas positivas. No es que nos vayamos de este estadio sin haber generado grandes oportunidades. Si el rival se ha ganado el punto, es así. Solo tenemos que asegurarnos de que la próxima vez marquemos los goles. Pero lo sé: el Bayern solo está satisfecho cuando gana el Bayern», resumió el entrenador Vincent Kompany sobre lo sucedido.

El Schalke defendió con enorme entrega y, además, contó con un Loris Karius que estuvo a un nivel extraordinario. El recién ascendido se mostró muy sólido, cerró los espacios y apostó por rápidas transiciones. Los Mineros sacaban nueva energía de cada acción defensiva. Así, poco a poco, fueron construyendo una auténtica muralla azul y convirtiendo el partido en un ejercicio de paciencia para el FCB, cada vez más complicado.

El Bayern afrontó la última media hora con todo en ataque gracias a las entradas de Harry Kane, Michael Olise y Jamal Musiala. Se convirtió en un auténtico asedio sobre la portería del Schalke. Los muniqueses lo intentaban una y otra vez, pero se encontraban constantemente con la resistencia del rival. También llamó la atención que, en esta ocasión, ni siquiera las acciones a balón parado sirvieran para abrir la puerta.

POCA SUERTE A BALÓN PARADO

El FC Bayern dispuso de once saques de esquina, pero ninguno de ellos generó un momento decisivo. Precisamente porque las acciones a balón parado habían sido una de las grandes fortalezas del equipo en las últimas jornadas, este fue también uno de los pequeños motivos de frustración de la noche.

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«Quizá nos faltó algo en algunos momentos a la hora de aprovechar esas grandes ocasiones. Además, hubo un cuarto de hora en el que nuestra colocación no fue la óptima y nos faltó velocidad en el juego de pases, que es lo que nos permite hacer daño al rival. Por lo demás, las estadísticas hablan prácticamente a nuestro favor», resumió el guardameta Manuel Neuer.

Para el Schalke, este punto supuso un éxito emocional. Los primeros puntos tras su regreso a la Bundesliga, precisamente ante el FC Bayern: las imágenes después del pitido final lo dejaron claro. La grada celebró el empate junto a su equipo, mientras que el Bayern lamentaba las ocasiones desaprovechadas.

«Quizá también nos ha faltado esa pizca de suerte en los momentos adecuados. Las ocasiones estuvieron ahí y tuvimos muchísimo la posesión del balón. Por supuesto, podríamos habernos generado aún más oportunidades, pero aun así tuvimos tres o cuatro muy claras que no supimos aprovechar», consideró también el defensa Jonathan Tah.

Aun así, tampoco hay que hacer que este 0-0 parezca más importante de lo que realmente es. De cara a las próximas semanas, esta noche también puede servir para sacar conclusiones. Lo que le faltó al Bayern ante el Schalke fue ese último paso: convertir de nuevo la superioridad en goles. Ese es precisamente el trabajo que tiene por delante.

UNA LECCIÓN PARA EL FUTURO

Esta temporada, el FC Bayern se encontrará más veces con rivales que se replieguen, cierren los espacios y saquen nueva energía de cada acción defensiva. Estos partidos no tienen por qué ser siempre brillantes. Pero en algún momento tienen que caer de nuestro lado.

«A partir del domingo, estaremos totalmente centrados en la Champions League», dejó claro Kompany. El control tiene que volver a traducirse en contundencia, a ser posible el jueves (21:00 CEST) en el Allianz Arena, en el estreno ante el FK Bodø/Glimt.

Las reacciones tras el partido a domicilio ante el Schalke:

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