

Vincent Kompany no pudo evitar esbozar una sonrisa. Tras el pitido final en an der Kaiserlinde, el entrenador del FC Bayern se acercó a Maurice Krattenmacher, lo sujetó cariñosamente por el cuello sobre el césped y le dio al goleador del Elversberg un buen «tirón de orejas» en forma de un firme golpecito en la cabeza. Un pequeño correctivo, eso sí, en tono amistoso. Como si quisiera decirle: «¡Qué travieso! ¿Tenía que ser precisamente contra nosotros?».
Krattenmacher, el antiguo talento del Bayern que este verano fichó por el Elversberg, había puesto en apuros al campeón récord alemán con su golazo por la escuadra, que supuso el empate momentáneo en las «obras» del Ursapharm-Arena. En líneas generales, el conjunto local no se lo puso precisamente fácil al FC Bayern, aunque al final los muniqueses se llevaron una merecida victoria por 1-2.
La calidad está ahí
«El Elversberg lo hizo bien en todos los aspectos. Fueron muy valientes con balón y también el papel del portero fue algo diferente al de otros equipos. En general, jugamos contra un rival complicado y, al final, estamos satisfechos con estos tres puntos», resumió Kompany.
El Bayern controló buena parte del encuentro, encajó bien el golpe y acabó encontrando la respuesta adecuada gracias a los goles de Lennart Karl (26’) y Harry Kane (72’). El rendimiento en la tercera jornada de la Bundesliga mostró con bastante precisión en qué punto se encuentra nuestro equipo: la calidad está ahí y la idea de juego es sólida. El siguiente paso sigue siendo transformar en ocasiones resultados claros, con mayor contundencia, esa superioridad que el equipo muestra en el terreno de juego.

Aunque el resultado fue ajustado, muchas estadísticas volvieron a hablar claramente a favor del FC Bayern. Un 71,9 % de posesión, 822 pases, 528 pases en campo contrario y 306 en el último tercio reflejan hasta qué punto los muniqueses dominaron el partido durante buena parte del encuentro. A ello se sumaron 28 disparos, seis de ellos a puerta, 68 acciones con balón dentro del área del Elversberg y un valor de goles esperados (xG) de 2,42. El Bayern tuvo, por tanto, una presencia ofensiva más que suficiente.
Y, sin embargo, el Elversberg se mantuvo con opciones durante mucho tiempo. La razón fue que el dominio no se tradujo lo suficientemente pronto en la contundencia necesaria. Algunos pases hacia el último tercio fueron demasiado imprecisos y en determinadas situaciones faltó mayor determinación a la hora de culminar las jugadas. Los locales defendieron -al igual que el Schalke 04 en la jornada anterior- de forma compacta y sin ningún temor ante los grandes nombres. «En los duelos no estuvimos al nivel al que solemos estar», lamentó Kompany.
Ante el Schalke, el Bayern no logró sentenciar el partido pese a su enorme dominio. En la Champions League, ante el Bodø/Glimt, llegó una gran reacción: la paciencia de la segunda parte se tradujo en goles. En Elversberg volvió a bastar para ganar, pero el partido también dejó una advertencia: los rivales que se lanzan con valentía al ataque en las transiciones y cuentan con el apoyo de su público como «impulso» deberían quedar fuera de combate antes.
Frescura desde el banquillo
El equilibrio adecuado seguirá ocupando a Kompany: ¿cuánta paciencia es la justa? ¿Cuándo hace falta ser más directos y pragmáticos? La reacción tras el empate fue importante. Kompany dio entrada a Joshua Kimmich, Luis Díaz, Alphonso Davies y Jamal Musiala, y la presión aumentó considerablemente.

«La lección para nosotros es que hemos ganado, pero también que las cosas pueden ponerse peligrosas si bajamos un poco el nivel. En cada partido tienes que alcanzar el 100 %. Después del 0-1 nos dedicamos demasiado a gestionar el resultado y, tras el 1-1, tuvimos que hacer más», reconoció el director general deportivo Max Eberl.
Michael Olise estrelló además un balón en el larguero, mientras que Kane apareció en el momento del gol de la victoria con esa forma tan característica que le hace ser tan valioso para este equipo. Fue su primer gol en la Bundesliga esta temporada, el 99º en su 97º partido en la m áxima categoría alemana y, en total, su gol número 150 en 153 partidos oficiales con el FC Bayern.
«Da igual quién empiece o quién salga desde el banquillo: todos tienen que estar preparados para dar el 110 %. Hoy se ha visto cuando han entrado los chicos. Tuvimos más energía, fuimos más directos en el uno contra uno y, al final, tuvimos muchas más ocasiones. Al final nos llevamos la victoria y seguimos adelante», afirmó Kane.
Precisamente para Kimmich fue una tarde muy especial. Con su partido oficial número 500 con el FC Bayern, igualó dentro del club la cifra alcanzada por Bastian Schweinsteiger. Su balance: 47 goles, 122 asistencias y un sinfín de partidos en los que aportó estructura y carácter al FCB. Que Kompany recurriera a él tras el empate subraya precisamente ese valor. En los momentos más complicados, el Bayern necesita jugadores capaces de aportar de inmediato mayor orden al juego.
En cualquier caso, la tendencia general sigue siendo sorprendentemente estable: el FC Bayern solo ha perdido uno de sus últimos 31 partidos oficiales, con 25 victorias y cinco empates. Los recursos están ahí. Hay suficiente posesión, las ocasiones llegan con regularidad y la calidad futbolística es innegable, al igual que la capacidad para reaccionar inmediatamente tras los golpes. El FCB sigue siendo un equipo difícil de batir y, al mismo tiempo, se lleva claras indicaciones sobre los aspectos que puede mejorar durante las próximas semanas.
Una señal importante de cara a las próximas semanas
«En cualquier caso, fue una victoria muy importante para nosotros y, en general, también para las sensaciones de cara a las próximas semanas», avanzó Karl.
Antes del parón de selecciones, el FC Bayern afrontará el partido en casa contra el Union Berlin, el 18 de septiembre en el Allianz Arena (20:30 CEST). Ante su público, el FC Bayern buscará mantener el camino del éxito y plasmar aún con mayor claridad su superioridad en el marcador.
Las reacciones tras el partido en Elversberg:
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