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Tras el empate contra el FCA

Cómo convertir ahora la frustración en motivación

Las bufandas se alzaron de todos modos. En el sector visitante, los aficionados del FC Bayern desplazados a Augsburg levantaron sus colores rojiblancos tras el pitido final. El equipo les agradeció con aplausos su apoyo, tan apasionado como siempre.

Sin embargo, en los rostros de los muniqueses también se reflejaba la decepción. Gestos de negación, conversaciones entre jugadores y alguna que otra mirada atrás hacia las numerosas acciones que habían marcado aquella tarde de sábado: cuatro intervenciones del VAR por fuera de juego, dos remates a la madera, dos desventajas en el marcador, 29 disparos del Bayern y siete grandes ocasiones… y, al final, 2-2.

No fue un drama, pero sí dolió un poco. Los aficionados tendrán que esperar algo más para ver a su equipo auparse al liderato.

A veces, todo se decide por milímetros 

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«No hay que complicar las cosas más de lo que ya son. Fue un día en el que todo se decidió por milímetros y pequeños detalles. Pero en ocasiones también fue culpa nuestra. Fue un partido bonito y emocionante para los espectadores. Nuestra afición celebró seis veces, pero, por desgracia, solo dos goles subieron al marcador…», comenzó el entrenador Vincent Kompany su análisis.

Al FC Bayern no le faltó carácter para reaccionar a las dos desventajas, ni presión para buscar la victoria, ni ocasiones para llevarse algo más que un punto.

Las estadísticas contaban una historia muy clara: 10-5 en remates a puerta, 16 disparos dentro del área, 63 acciones con balón en el área rival, siete grandes ocasiones y un valor de goles esperados (xG) de 5,02. Durante buena parte del encuentro, el FCB había llevado el partido al terreno que quería. Que, pese a todo, no lograra la victoria a domicilio hizo que el 2-2 resultara aún más frustrante. 

Todo comenzó con un arranque de lo más desafortunado. Apenas habían transcurrido 8,37 segundos cuando el balón ya estaba en la portería del Bayern. Robin Fellhauer aprovechó con sangre fría el regalo de Manuel Neuer: se trataba del gol más rápido de la historia de la Bundesliga. Kompany miró enseguida hacia delante: «Estas cosas pasan. Sé lo que significa ser jugador. No se puede maquillar lo que se siente en un momento así. Manu tiene la misma edad que yo y sabe cómo afrontar estas situaciones. Como equipo, siempre estamos unidos. El partido ya ha terminado y ahora lo que cuenta son los próximos minutos de juego».

En el segundo gol encajado falló todo el sistema defensivo, lo que le puso las cosas fáciles a Rodrigo Ribeiro (64'). «El Augsburg ha hecho un muy buen partido. Pero, siendo sinceros, nosotros mismos nos metemos en problemas. Al final marcamos el 2-2, un resultado totalmente merecido, pero hemos tenido suficientes ocasiones para ganar el partido», lamentó Max Eberl, director general deportivo.

Las fortalezas siguen siendo evidentes

Al menos, los goles de Ismael Saibari (55’) y Nathaniel Brown (80') sí subieron al marcador y demostraron que el FCB nunca perdió la calma. El equipo siguió buscando el balón, tratando de encontrar espacios y trabajando sin descanso para meterse de lleno en el partido. Esa sigue siendo una de las grandes fortalezas de este conjunto: no se viene abajo cuando la maquinaria goleadora no funciona a pleno rendimiento. 

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Ante el Augsburg, el Bayern tuvo que armarse de paciencia durante mucho tiempo. El FCA defendió con solidez, mantuvo un bloque compacto y mostró mucha energía en los duelos. Sin embargo, el 69,6 % de posesión, los 648 pases -521 de ellos en campo contrario- y los 314 pases en el último tercio reflejaron el claro dominio del FCB.

«Otro día habríamos ganado el partido. Les hemos regalado dos ocasiones claras que han aprovechado para castigarnos. Hemos ido dos veces por detrás en el marcador, hemos estrellado el balón en el larguero y en el poste y hemos tenido muchísimas ocasiones de gol. Pero, dadas las circunstancias, al final tenemos que estar satisfechos con sumar un punto», resumió Harry Kane.

Y, al menos, el FC Bayern prolonga su racha de imbatibilidad a domicilio en la Bundesliga hasta los 29 partidos consecutivos. En toda su historia en la competición, los muniqueses solo habían encadenado una serie más larga sin perder fuera de casa en una ocasión: entre 2012 y 2014. Además, el Augsburg lleva meses demostrando que es un rival difícil de batir en su propio estadio. El FCA solo ha perdido uno de sus últimos 15 partidos como local en la Bundesliga. 

De cara a lo que queda de temporada, este empate no debe interpretarse como una señal de alarma en sentido dramático. La voluntad estuvo ahí, el dominio también y la capacidad de reacción, por supuesto. Lo que faltó fue ese último punto de precisión para transformar la superioridad en algo más que dos goles.

De ahí debería extraer Kompany las claves para los próximos compromisos: conceder menos facilidades al rival y afinar aún más en las zonas decisivas. El entrenador destacó: «Los chicos son personas normales y no siempre pueden hacerlo todo bien. Ahora mismo duele, pero hay que seguir adelante. Necesitas el apoyo de tus compañeros y del entrenador. Por suerte, tenemos muchos partidos por delante, así que debemos continuar enseguida».

El FC Bayern no ha perdido el rumbo en Augsburg. Y, como a nuestro club le gusta estar siempre en lo más alto, este resultado supone ahora un nuevo reto. La temporada es larga y el hambre de éxitos sigue siendo enorme.

En Augsburg no quedó saciada; al contrario, es aún mayor.

Las declaraciones tras el partido en Augsburg:

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