Jonas Urbig y Jonathan Tah, del FC Bayern, abrazados tras la victoria ante el SC Freiburg
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Más que tres puntos

El FC Bayern permanece unido

Los aficionados del Bayern que viajaron hasta Friburgo celebraron abrazados a nuestro equipo en la grada visitante del Europa-Park Stadion. Tras el pitido final, los jugadores los miraron casi con asombro desde abajo y después les devolvieron los aplausos. Dayot Upamecano, que esta noche en Friburgo no solo ejerció de líder de la defensa, sino que también marcó un gol, recibió las felicitaciones de sus compañeros.

Fueron imágenes que dijeron mucho. De un equipo que, pese a todas las dificultades, no perdió el equilibrio. Y de una victoria a domicilio por 1-3 de nuestro FC Bayern ante el SC Freiburg, cuyo significado fue mucho más allá del resultado. 

Un mensaje de Kompany

Mientras tanto, el entrenador Aaron Danks, que ocupó el lugar en el banquillo del enfermo Vincent Kompany, miró su teléfono móvil. «Vi allí un mensaje de WhatsApp de Vince en el que me había escrito “bien hecho”. Se alegró, así que simplemente le respondí: “Brillante, ahora descansa”. Y le envié un emoji de un beso», contó.

Kompany dispondrá de todo el tiempo que necesite para recuperarse. Así lo volvió a dejar claro el director general deportivo Max Eberl, que también dedicó unas palabras de elogio al equipo: «Creo que todavía no somos plenamente conscientes de lo que hemos conseguido esta semana, después de todos los obstáculos que hemos tenido que superar. Es extraordinario». Y entonces llegó una frase que quizá resumió mejor que ninguna otra la importancia de este triunfo: «La victoria supone tres puntos, pero ha sido mucho más que tres puntos». 

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La semana había exigido mucho al FC Bayern. Las circunstancias no eran precisamente las mejores para afrontar un partido a domicilio tan exigente. Sin embargo, el equipo muniqués ofreció una respuesta extraordinaria. Es evidente que uno de los retos de una temporada tan larga consiste en que un equipo debe reinventarse una y otra vez sin perder su identidad. En Friburgo, el FC Bayern lo consiguió de forma especialmente convincente. La inédita pareja de mediocentros formada por Tom Bischof y Konrad Laimer funcionó porque ambos cumplieron sus tareas con gran disciplina y se cubrieron mutuamente. Con el balón, los muniqueses jugaron con criterio; sin él, lo hicieron con enorme intensidad. La coordinación fue buena, al igual que el compromiso físico. Se notaba que todos estaban dispuestos a recorrer metros adicionales para ayudar a sus compañeros.

Y el SC Freiburg distaba mucho de ser un rival sencillo. Los locales buscaron soluciones a través del juego combinativo, pero los muniqueses, muy comprometidos, los sometieron una y otra vez a presión y los obligaron a cometer errores. Incluso jugadores ofensivos peligrosos como Derry Scherhant apenas encontraron espacios durante buena parte del encuentro para mostrar sus cualidades.

Más calidad y contundencia

La eficacia de este planteamiento queda reflejada en los números. Ambos equipos registraron 17 remates, pero mientras el Freiburg solo generó una ocasión clara de gol, el Bayern dispuso de seis. La diferencia fue aún más evidente en el valor de goles esperados (xG): 2,99 frente a 1,05. Además, con un 55,9 % de posesión y 131 pases en el último tercio del campo, el FCB demostró que mantuvo su identidad futbolística.

El ejemplo perfecto de la confianza y el compromiso extraordinario del equipo fue, precisamente, un defensa central. Antes de marcar, Upamecano recuperó el balón en su propio campo, se incorporó al ataque con una carrera llena de energía y culminó la jugada con definición de delantero para adelantar al Bayern. «Antes del partido le habíamos vuelto a enseñar la ocasión que tuvo contra el Arsenal, en la que hizo una carrera similar. Definió muy bien, casi como si quisiera engañar un poco al portero: mirar hacia un lado y rematar hacia el otro. Así que sí, fue fantástico y muy bueno para él», elogió Danks.

Un gol especial para Gnabry

El tanto de Serge Gnabry para establecer el 0-2, que además fue su gol número 100 en la Bundesliga, también antes del descanso, reflejó la determinación con la que los muniqueses aprovecharon sus ocasiones. Los dos goles fueron la consecuencia lógica de su superioridad. Y, sin embargo, la actuación no estuvo completamente exenta de dificultades. Tras el gol del Friburgo que puso el 1-2, el tramo final se complicó. «Tuvimos que demostrar resistencia y carácter. Creo que defendimos bien durante esa fase», resumió Danks. El Bayern resistió y Michael Olise puso el broche final con el tercer gol. El equipo demostró que, incluso en los momentos difíciles, sus integrantes están dispuestos a apoyarse mutuamente. «Durante más de 80 minutos, el equipo hizo un partido a domicilio prácticamente perfecto», afirmó Eberl. «La forma en que evitamos el empate en una lucha tremenda y después marcamos el 1-3 convirtió el triunfo de hoy en una gran victoria».

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Con 17 puntos en siete jornadas, el FC Bayern mantiene el liderato, empatado a puntos con el Borussia Dortmund. Los muniqueses encadenan ya 22 partidos de Bundesliga sin conocer la derrota. Se trata de su racha más larga de este tipo desde el pasado invierno, cuando el FCB llegó a permanecer invicto durante 27 jornadas consecutivas. Sin embargo, quizá la conclusión más importante de Friburgo no pueda expresarse con cifras: este equipo posee una solidez interna que aflora especialmente en los momentos más exigentes.

Es una noticia alentadora de cara a los próximos compromisos. Ya este miércoles, el Bayern se enfrentará al 1. FC Magdeburg, equipo de segunda división, en la Copa DFB. El sábado llegará el partidazo de la Bundesliga contra el Borussia Dortmund en el Allianz Arena. Pocos días después, tocará afrontar una exigente visita al Atlético de Madrid en la Champions League. Tres competiciones, tres retos muy diferentes y apenas tiempo para respirar (consulta el calendario). La carga de partidos seguirá siendo elevada, al igual que la presión.

Nadie sabe qué otros obstáculos les esperan en estas intensas semanas. Sin embargo, la actuación en Friburgo demostró que el Bayern no depende únicamente de la calidad individual de sus jugadores. «El cuerpo técnico y todo el personal han hecho un trabajo extraordinario, y quiero aprovechar para darles las gracias a todos en nombre del equipo.

Seguimos unidos y continuamos nuestro camino», afirmó Konrad Laimer con determinación. Cuando los jugadores se reunieron frente a sus aficionados tras el pitido final, por un momento quedó atrás aquella semana tan excepcional.

En las gradas, los seguidores se abrazaban emocionados. Poco antes, sobre el césped, su equipo había demostrado todo lo que se puede conseguir cuando cada uno está dispuesto a darlo todo por los demás.

Las declaraciones tras el partido en Friburgo:

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