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Tras el empate ante el Arsenal

Por qué el Bayern se lleva algo más que un punto

Harry Kane estuvo prácticamente en todas partes el miércoles por la noche. Unas veces bajaba a buscar el balón a su propio campo; otras, daba indicaciones a sus compañeros, esprintaba hacia el ataque o ayudaba en su propia área. Asistió en el empate de nuestro FC Bayern, provocó el penalti que permitió ponerse por delante y lo transformó él mismo.

Y, tras el pitido final, Kane fue a buscar precisamente al hombre que había privado de la victoria a los muniqueses: su compatriota Declan Rice. Su tardío 2-2 para el Arsenal le había arrebatado al FC Bayern un gran triunfo en la Champions League.

La victoria estuvo al alcance de la mano

«En líneas generales, el empate es justo. Teníamos muchas bajas, así que nos llevamos ese punto. Tuvimos buenos momentos, pero, por desgracia, no fueron suficientes para ganar», declaró Kane.

Él y sus compañeros habían firmado una actuación impresionante ante uno de los rivales más fuertes de Europa. Alphonso Davies (35') neutralizó el tanto inicial de Eberechi Eze (25'), antes de que llegaran los goles de Kane (61') y, finalmente, Rice (82'). Pero también se les había escapado una victoria que, por el desarrollo del encuentro, estuvo perfectamente a su alcance.

«Teníamos problemas de efectivos. No fue un partido de dominio absoluto; quizá eso no sea posible ante un equipo de tanta calidad. Objetivamente, tuvimos las ocasiones más claras. Los chicos lucharon y mostraron energía», afirmó el entrenador del Bayern,​​​​​​​ Vincent Kompany.

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El Arsenal fue un rival que, a diferencia de muchos equipos de la Bundesliga, no tuvo como prioridad cerrar los espacios delante de su propia área. Los ingleses también querían el balón. Los gunners obligaron a los muniqueses a esperar con paciencia sus oportunidades.

Ahí se hizo visible otra de las fortalezas del FCB: el equipo también encuentra soluciones cuando no domina el partido como de costumbre. Cuando el Arsenal adelantaba demasiado sus líneas, los muniqueses buscaban con decisión los espacios a su espalda. Los desmarques rápidos en profundidad, los pases verticales precisos y la valentía para acelerar el juego en el momento adecuado se convirtieron en recursos fundamentales.

Kane, una y otra vez

Y en el centro de todo, una y otra vez, Harry Kane. El inglés volvió a asumir un papel que iba mucho más allá del de un delantero centro clásico. Retrocedía para recibir, distribuía el balón y detectaba los espacios antes incluso de que terminaran de abrirse. Su pase de lujo a Davies en el 1-1 fue el mejor ejemplo: un envío desde una posición retrasada, perfectamente medido a la carrera del canadiense, que definió con calma. Un solo destello de lucidez le había bastado al Bayern para superar la organización defensiva rival.

Las cifras también reflejan lo equilibrado que estuvo el duelo durante buena parte del encuentro. El Arsenal registró un 53,9 % de posesión y dio 502 pases, por el 46,1 % y los 435 del Bayern. Los ingleses también llevaron una ligera ventaja en los remates (14-13), mientras que los disparos a puerta fueron idénticos: cinco para cada equipo.

El FCB tuvo las mejores ocasiones

Sin embargo, la calidad de las ocasiones favoreció al FCB: cuatro ocasiones claras frente a las dos de los visitantes y un registro de goles esperados (xG) de 2,51, por el 1,40 del Arsenal. Especialmente llamativa fue la calidad de las oportunidades generadas en jugada: en ese apartado, el Bayern se situó claramente por delante, con 1,72 xG frente a 0,50.

«Tuvimos una buena fase, nos instalamos en campo contrario y jugamos bien. Pero el Arsenal también es un gran equipo. Nos apretó, encajamos el gol y entonces todo se complicó», resumió Tom Bischof.

Lo que queda para el recuerdo es la confianza con la que se presentó el Bayern. Kane dio ejemplo con una entrega extraordinaria. Fue su décimo partido consecutivo de Champions League marcando al menos un gol. En esa extraordinaria racha sumó 13 goles y cuatro asistencias en diez encuentros. Con cuatro tantos en la actual temporada de la máxima competición europea, Kane vuelve a figurar entre los máximos goleadores del torneo.

Pero su importancia fue mucho más allá de los goles y las asistencias. Kane dio estructura al juego, asumió responsabilidades y también fue un ejemplo en el trabajo sin balón. La ausencia de jugadores clave puso de manifiesto el valor de su lectura del juego para todo el FCB. Sus compañeros, por su parte, compensaron las bajas corriendo y apoyándose unos a otros.

El Arsenal demuestra su calidad

El rival también mostró por qué figura entre los mejores equipos de Europa. El Arsenal siguió creando peligro, no se vino abajo cuando los muniqueses se adelantaron y encontró nuevas soluciones. Los ingleses se mostraron muy fuertes en los duelos y ganaron el 64 % de ellos. Especialmente en el tramo final, consiguieron volver a presionar al Bayern con mayor frecuencia.

Que los gunners marcaran dos goles con relativamente pocas ocasiones claras subrayó su calidad individual. También dejó claro lo estrechos que son los márgenes a este nivel.

Por supuesto, quedan retos por delante. Ante rivales de esta calidad, el Bayern debe defender con más firmeza sus ventajas en los momentos decisivos. También hay margen de mejora en la presencia física y la capacidad para imponerse en los duelos. Al fin y al cabo, el FC Bayern aspira a competir de tú a tú con los mejores de Europa y también a derrotarlos. Tras tres partidos, suma cinco puntos.

Pero el miércoles por la noche también dejó una conclusión que puede ser muy valiosa para lo que viene.

Apenas unos días antes, el FCB había demostrado en el 6-1 contra el RB Leipzig lo que es capaz de hacer cuando casi todas las piezas encajan. Ante el Arsenal, el equipo mostró otra virtud: puede adaptar su manera de jugar, responder a las fortalezas del rival y competir al máximo nivel incluso sin jugadores clave.

El Bayern puede mostrar su fortaleza de distintas maneras. Y precisamente en la Champions League, donde los distintos rivales exigen constantemente nuevas soluciones, esa versatilidad podría ser fundamental.

«Estamos en un tramo con muchos partidos. Hay que pensar enseguida en el siguiente encuentro. Nos enfrentamos a un rival fuerte y lo notamos», afirmó Kompany.

El calendario no da tregua. Ya el domingo espera otro reto exigente: la visita al SC Freiburg, segundo clasificado de la Bundesliga.

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