

Revista del FC Bayern «51»
jue, 29/10/2026, 10:03
Entrevista al director general deportivo, Max Eberl: «Para mí, siempre ha sido importante no dejar de ser humano»
Max Eberl se define como una persona firme en sus convicciones y contundente en el mercado de fichajes. Además, está convencido de que una plantilla corta puede funcionar. En una entrevista con la revista del FC Bayern «51», nuestro director general deportivo habla sobre Michael Olise, el camino que llevó a Vincent Kompany al Bayern y las decisiones que le acompañan hasta conciliar el sueño.
Entrevista a Max Eberl
Señor Eberl, cuando se convirtió por primera vez en director deportivo del Gladbach en 2008, pidió a sus mejores amigos que le dieran un golpe en la nuca si se le subían los humos. ¿Han tenido que intervenir alguna vez?
«Se suele decir que el número de amigos de verdad que uno tiene en la vida es reducido, pero me alegra poder contar con cuatro muy buenos amigos en los que puedo confiar. Por suerte, pocas veces han tenido que darme un golpe en la nuca; más bien ha sido al contrario. A veces me han dicho: “Oye, deberías sentirte orgulloso de lo que has conseguido”. Tiendo a restarle importancia a mis logros y prefiero preguntarme qué puedo mejorar todavía. Ser firme en mis convicciones y contundente en el mercado de fichajes, por supuesto. Pero sin dejar de ser humano: eso siempre ha sido importante para mí».

La filosofía del FC Bayern consiste en jugar al fútbol de forma proactiva, con futbolistas excepcionales. Y hoy en día, esos jugadores cuestan cantidades desorbitadas de dinero.Max Eberl
Todo el mundo puede ver que Michael Olise es un futbolista de primer nivel. ¿Cómo supo que encajaría en el Bayern?
«Su trayectoria había sido algo turbulenta: pasó por varios centros de formación de Inglaterra. Pero una trayectoria así no tiene por qué ser una señal de alarma; las dificultades también pueden contribuir a forjar a un jugador. Para conocer bien a un futbolista, sobre todo tienes que hablar con personas que hayan jugado con él o se hayan enfrentado a él. En el caso de Michael, tuvimos la ventaja de que Oliver Glasner era su entrenador en el Crystal Palace por aquel entonces, y nuestro director deportivo, Christoph Freund, lo conoce muy bien. Si un entrenador te dice: “Claro, llévatelo, llévatelo”, te hace sospechar. Pero Glasner nos dijo: “Todavía tiene que aprender y nosotros lo necesitamos”. Ahí te das cuenta de que lo valora mucho. Y luego estaban las conversaciones con el propio Michael: da gusto hablar de fútbol con él».
¿Ya entonces se imaginaba hasta dónde podía llegar?
«Sinceramente, sabíamos que fichábamos a un extremo zurdo de gran calidad, del perfil típico del Bayern. Pero que llegaría a ser tan genial… La cláusula de rescisión nos permitía calcular de antemano el coste del fichaje. Su evolución también se debe al entorno y al equipo».
¿Cómo se consigue que un grupo de buenos jugadores se convierta en una piña?
«En un equipo como el Bayern, las ganas de conseguir juntos algo grande son un factor decisivo. Y el entrenador influye muchísimo en eso. Cuando fui por primera vez a las instalaciones del primer equipo tras incorporarme en marzo de 2024, pensé: “¡Qué apatía!”. Era como si todos llevaran encima un manto de pesadumbre. ¡Vamos, estamos en el FC Bayern München! Podemos ser campeones cada año; ¡tenemos que disfrutar! Vincent Kompany ha conseguido devolverle por completo esa energía al equipo. Muchos jugadores siguen siendo los mismos, pero parecen otros».

Harry Kane también se ha convertido en una auténtica figura de liderazgo en Múnich.
«En un equipo con ciertos problemas, incluso a Harry Kane le resulta más difícil rendir al máximo. Ahora tiene el entorno adecuado. Hay algo que me impresionó especialmente: en el primer año de Vinnie perdimos 4-1 en Barcelona. Después del partido, Vinnie preguntó al grupo: “¿Cómo lo veis?”. Entonces Harry se levantó y pronunció un discurso impresionante, directo y certero. Desde aquel momento, siempre ha dado un paso al frente y nunca se ha escondido. Ya lo conocíamos como un delantero centro de primer nivel. Pero lo que hace hoy, el papel que le permiten desempeñar el sistema y sus compañeros… es extraordinario. Es el mejor ejemplo de lo que puede llegar a ser un jugador cuando todas sus cualidades encajan».
¿Suscribiría la tesis de que su fichaje estrella no fue un jugador, sino Vincent Kompany?
«Llegué al club en una situación en la que ya estaba claro que el entrenador no continuaría después de finalizar la temporada. Ahora, con la perspectiva del tiempo, puedo decirlo: si hubiera presentado a Vincent Kompany como mi primera opción, no sé cómo habrían reaccionado. ¿El entrenador del Burnley, un equipo recién descendido, como sucesor de Thomas Tuchel?».
¿Cómo llegó entonces a él?
«Por supuesto, estudiamos una lista de candidatos. Julian Nagelsmann era uno de ellos, eso no es ningún secreto. Tenía una relación muy buena con él, pero decidió fichar por la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Ralf Rangnick también optó por otro camino. En aquel momento analizamos el mercado a fondo y todo lo que oíamos sobre el joven entrenador del Burnley era positivo. En un momento dado, dije: “Voy a llamar a Vinnie y hablar con él”. Hablamos por teléfono antes de nuestra semifinal de la Champions League en Madrid. Después de cuatro horas tuve que decirle: “Perdona, son las seis de la tarde y tengo que ir a la reunión”. Colgué y pensé: “¡Wow, esto pinta muy bien! Es alguien auténtico”. Después le pedí a Christoph Freund que sacara sus propias conclusiones. Volvió igual de convencido».

Vincent Kompany ha devuelto por completo la alegría al equipo. Muchos jugadores siguen siendo los mismos, pero parecen otros.Max Eberl
¿Y cómo se concretó finalmente el fichaje de Kompany?
«Vinnie ascendió con el Burnley tras sumar 101 puntos y, después, volvió a descender. Uno podía pensar: “No es capaz de conseguirlo, no sabe adaptarse”. Pero nosotros lo veíamos de otra manera. Tiene una idea muy clara de cómo debe jugar un equipo. No quería plantarse en la Premier League contra las plantillas multimillonarias del Manchester City y el Liverpool con ocho hombres atrás, esperando arañar un punto. Quería ganar partidos, y para mí eso era un punto a favor. Además, sabía que Pep Guardiola tenía a Vinnie en su lista de posibles sucesores para cuando algún día dejara de entrenar al City. Durante todas aquellas conversaciones, en las que también participaron siempre Jan-Christian Dreesen y Herbert Hainer, propuse que Karl-Heinz Rummenigge y Uli Hoeneß llamaran a Pep, ya que tenían una buena relación con él. Dos horas después de aquella llamada llegó la respuesta: “¡De acuerdo, lo hacemos!”».
¿Y después?
«Entonces volé a Manchester con Christoph para mantener la última conversación. A las tres de la madrugada, Vinnie dijo: “De acuerdo, quiero consultarlo con la almohada una noche y hablarlo con mi mujer”. Yo me tumbé en su sofá. Él me preguntó: “¿Qué haces ahí?”. Le contesté: “Uli me ha dicho que no puedo salir de tu casa hasta que hayas firmado”. Entonces respondió: “Sí, Max, lo haré. Pero primero tengo que hablar con mi mujer”. Al final, consiguió echarme por la puerta (risas)».

Junto a Kompany y Freund, ha seguido desarrollando la plantilla desde entonces. Para ello, apuesta deliberadamente por una plantilla corta. ¿Por qué está convencido de que funciona?
«Lo primero que necesitas es una idea. Y esa idea nunca debe poner en cuestión la cultura y la historia de un club. La filosofía del FC Bayern consiste en jugar al fútbol de forma proactiva, con futbolistas excepcionales. Y hoy en día, esos jugadores cuestan cantidades desorbitadas de dinero. Cuando llegué, teníamos 22 jugadores profesionales con contrato a tiempo completo, todos con la aspiración de jugar. Decidimos apostar por futbolistas de primerísimo nivel, capaces de llevarnos a ganar la Champions League. A ellos se suman jóvenes con potencial, que también deben tener minutos de juego. Pero eso solo funciona si la plantilla es lo suficientemente corta y el entrenador tiene claro que debe desarrollar a esos jóvenes porque puede necesitarlos al día siguiente».
A menudo se le describe como una persona muy empática. Sin embargo, también tiene que tomar decisiones que duelen. ¿No puede ser un obstáculo la empatía en esos casos?
«Todo lo contrario. La empatía te hace ser aún más consciente de lo que estás decidiendo y te lleva a preguntarte si estás haciendo lo correcto. Pero en mi trabajo también tengo que tomar decisiones difíciles; forma parte de mis responsabilidades. Lo decisivo es cómo llegas a ellas. ¿Me presento ante un jugador de repente y le digo que se ha acabado? ¿O hablo antes con él, le doy indicaciones y le digo que tiene que mejorar? Eso es algo que he aprendido con el tiempo. Aun así, la decisión tengo que tomarla, y hay algunas que me acompañan hasta la hora de dormir. Para mí, lo importante es poder mirarme al espejo y decirme: ha sido una decisión dura, pero en ese momento era lo mejor para el club».
Esta entrevista se publica aquí en una versión resumida. La entrevista completa puede leerse en el número de noviembre de la revista del FC Bayern «51».
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