El ascenso del Bayern: El Hoeneß creador y persona

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El viernes termina una era. Tras 49 años en el Bayern de Múnich como jugador, mánager y Presidente, Uli Hoeneß pondrá fin a su etapa en el club en la próxima Junta Anual de Socios. Ha conseguido marcar como ninguna otra persona al máximo campeón de Alemania. Mediante la sección "Una vida para el Bayern de Múnich" repasamos su relación con el club.

En sus comienzos como Mánager del Bayern de Múnich, Uli Hoeneß lo intentó de todas las formas posibles para volver a llevar al club a la senda del éxito. Hoy en día, él mismo reconoce que tuvo que ir al límite en aquella época. Justo al año de su llegada, el Bayern de Múnich vuelve a ser campeón de Liga, el primer título desde la Intercontinental del año 1976. De esta manera, comienza el ascenso del club muniqués hasta convertirse en el dominador absoluto del fútbo alemán.

El Bayern consigue ganar diez campeonatos ligueros más hasta el año 2000 y consigue desbancar al Núremberg. En el plano internacional, se hace con la Copa de la UEFA de 1996 y vuelve a destacar fuera de las fronteras alemanas. Hoeneß refuerza la plantilla continuamente y, en esa época, hace fichajes como los de Lothar Matthäus, Oliver Kahn o Giovane Elber. En el apartado del merchandising, el jóven mánager explora nuevas y exitosas formas de hacer negocio.

La competencia ve al orgulloso Hoeneß con recelo, aunque, detrás de esa fachada de tipo duro, se esconde una persona sensible. Hoeneß ayuda a todos los que le necesitan. En abril de 1988, el coche el delantero Lars Lunde fue alcanzado por un tren, pasando doce días en coma por una fractura craneoencefálica. Hoeneß estuvo con él. El danés, sin embargo, reconoce que no solo le ha ayudado a él. "Podríamos decir más de cien nombres", confesó.

Lunde estaba cedido en el FC Aarau por el Bayern, pero Hoeneß lo trajo de vuelta a Múnich para su rehabilitación. Llegó incluso a vivir durante algunas semanas en casa de la familia Hoeneß. "Eso no es algo corriente, eso es algo genial", cuenta Lunde, añadiendo que "nunca" había podido sentir "tanta cercanía" como durante aquel tiempo.

"Esta familia tiene valores que le hacen bien a uno".

Lars Lunde

Tras despertar del coma, tuvo que volver a aprender a lavarse los dientes o a utilizar los cubiertos. Incluso estando sentado no podía mantener el equilibrio. Perdió diez kilos de masa muscular. En Múnich trabajó para poder volver a la vida futbolística. Mientras la familia lo cuidaba, hizo la rehabilitación en la clínica y entrenaba con el Bayern. Al principio se sentía como "si tuviera en la espalda una mochila de 100 kilos", recuerda Lunde. Hoeneß lo ayudó a liberarse de esas carga.

Finalmente, el delantero logró volver, aunque no fue nunca más el que un día fue. "El balón era mi amigo, pero, tras el accidente, ya no lo era", confiesa Lunde. Con 26 años, puso punto y final a su carrera. Actualmente, trabaja desde hace muchos años en una clínica en Berna. "Estoy agradecido de estar aún vivo y de tener una vida bonita", dijo. "Tengo bonitos recuerdos, me levanto por las mañanas y me acuesto agusto por las noches. Cuando gana el Bayern, todo es aún mejor. Siempre le estaré agradecido a Uli".

Lars Lundes Hoeneß-Moment

"En mi caso, no puedo destacar un momento concreto. Es mucho más que eso. Es la sensación. Cuando pude vivir con él en su casa, fue genial la forma en la que me trataron él y su familia. Lo hacían con tanto cariño y a la vez tan normal, que nunca tenías la sensación de que estabas viviendo en la casa del Mánager del gran Bayern de Múnich. Esta familia tiene valores que le hacen bien a uno. Siempre se está para cada uno, a todos los tratan con respeto y siempre se intenta dar algo a los demás. Una familia así tardas en encontrarla. Muchos podrían aprender un poco".

"Mi novia, al igual que yo, podía ir a su casa e irse cuando quiera. Si quería quedarse a dormir, no había problemas. Eso tampoco es algo corriente, al fin y al cabo eramos desconocidos. Una vez también fui con Uli al estadio. El Bayern perdió. Tras el partido, había 50 metros hasta su coche, estaba lloviendo, pero Uli se tomó tiempo para cada aficionado. Otros esquivarían la situación. Pero Uli nunca olvidó que todo se basaba en la gente de ahí fuera. Lo he vivido como una persona humilde, reflexiva y empática. Creo que él devuelve el cariño porque sabe que ha tenido mucha suerte en su vida. Le transmite buenas sensaciones a los demás. Su mujer Susi es igual, como sus hijos, Sabine y Florian. Desprenden mucho cariño. Debo decir que me quito el sombrero con esa familia. Pienso mucho en la familia Hoeneß. Deseo a diario que les vaya bien".

El jueves, fcbayern.com hablará de sus primeros años como Mánager a partir de la temporada 2000/01 en la sección "Una vida por el Bayern de Múnich".


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