La experiencia de los cuatro jóvenes que vivieron en el Campus

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Normalmente, el Campus del FC Bayern está repleto de jugadores, entrenadores y empleados del club. Con la llegada del Coronavirus, la calma se adueñó del centro de rendimiento. Solo cuatro jugadores se quedaron allí durante todo este tiempo. Aquí cuentan cómo vivieron estas semanas. Entrenamientos, experimentos de cocina y una inusual abundancia de tiempo libre.

Suficiente espacio para cuatro

Si eres joven y tienes tiempo, puedes encontrarlo en TikTok. ¿Tik-Tok? Es la aplicación de redes sociales más moderna a día de hoy, un portal lleno de vídeos cortos y divertidos que recientemente añadió a Leon Dajaku a su lista de favoritos. En sus publicaciones se le puede ver bailando y sincronizando los labios, haciendo bromas y dibujos. Subió más de 20 vídeos desde finales de marzo hasta finales de abril. Porque Leon Dajaku, de 19 años y extremo del FC Bayern Amateurs, tuvo mucho tiempo libre. Durante seis semanas vivió solo en el Campus con Sarpreet Singh, Wooyeong Jeong y Flavius Daniliuc. Desde mediados de marzo, cuando se tuvo que dar por finalizada las sesiones de entrenamiento por culpa de Coronavirus, los residentes de la Academia del FC Bayern viajaron a casa con sus familias.

Solo se quedaron cuatro futbolistas, teniendo de forma exclusiva para ellos las 30 hectáreas del Campus, con sus siete áreas de entrenamiento y 1.000 metros cuadrados de gimnasio. Por lo general aquí hay 10 equipos de la cantera, 40 jugadores viven en la academia, además de las mujeres del FCB, entrenadores y empleados del club. "De repente, todo estaba tranquilo. No estaba pasando nada. Nos sentíamos como una casa encantada", señala Dajaku. Cada día, el cuarteto completó su programa de entrenamiento físico, sudando durante el ciberentrenamiento, recorriendo kilómetro tras kilómetros en bicicletas estáticas y cintas de correr. "Pero a la hora de comer ya habías terminado, y luego tienes que ver lo que vas a hacer con el resto de tu tiempo", dice Dajaku riéndose: "Acabo de aprender a usar TikTok".

No queda nadie, ¡está todo vacío! Solo se puede ver a Dajaku y compañía usandoel lugar para entrenar.

Haciendo un uso positivo del tiempo

El repentino exceseo de tiempo resultó ser el mayor desafío para los cuatro. Las tardes y las noches pasaban como en cámara lenta. "Para mí, los primeros días fueron difíciles. ¿Qué se suponía que debía hacer con todo ese tiempo?", señala Sarpreet Singh (21), a quien todos llaman "Saddy". En realidad, el centrocampista ha aprendido a lidiar con la soledad. Su país natal, Nueva Zelanda, está al otro lado del mundo, y de todas formas se mantiene en contacto con su familia a través de videollamadas. Pero ahora la soledad ha tomado una nueva dimensión, también para él. "Me llevó unos días aceptar la situación. Luego traté de emplear el tiempo de manera positiva", dice. Eso significa que pasaba muchas horas extras en la sala de pesas "para estar listo cuando todo empezara de nuevo".

Deja que el instinto te guíe

El entrenamiento muscular y los sprints estaban en el nivel más alto del orden de preferencia de su programa de entrenamiento personal. Él sonríe. "Mi cuerpo es relativamente ligero para un futbolista. Por eso he estado trabajando para ser más fuerte y explosivo". A menudo se le unían los otros compañeros de cuarto durante los turnos extra. Cuando los atletas tienen un gran área de entrenamiento a su disposición, sus instintos los llevan automáticamente a ese lugar. "A menudo salía al campo por la tarde para hacer algo con balón", afirma Dajaku, "regates, tiros a puerta, pases en largo, fútbol-tenis con los otros tres compañeros. Correr todo el tiempo está muy bien, pero también necesitas tocar el balón de vez en cuando".

A los chicos les gustaba ser creativos jugando al fútbol-tenis.

Se conocen en el piso compartido

Dajaku y Singh comparten piso en el Campus. Ambos llegaron a Múnich el verano pasado, ambos entrenan con el primer equipo y juegan para el segundo en la tercera división, pero también ambos han llegado a disputar algún minuto esta temporada en la Bundesliga. Así que tienen mucho en común, se conocen bien y ahora han crecido juntos aún más gracias al aislamiento por el Coronavirus. Singh sonríe. Porque ha sido testigo de cómo se le ha echado el techo encima a su compañero de piso en las últimas semanas. "Leon no es alguien a quien le guste pasar mucho tiempo en casa. Le gusta salir a cenar. Y eso no fue posible todo el tiempo".

Singh también hace magia en la cocina

Con el tiempo, las habilidades culinarias de los cuatro chicos también han mejorado. Atentos a este delicioso bistec.

Incluso va un paso más allá: Al principio, el cuarteto tenía que encargarse de hacer su propia comida. Sólo después de dos semanas pudo volver al Campus un cocinero para prepararles algo para el almuerzo. Hasta entonces, tuvieron que manejarse por sí solos en la cocina. "Todos lo pasamos mal con eso, excepto Saddy", dice Dajaku con cara de asombro, "hizo un muy buen trabajo como cocinero".

La clase de cocina fue útil

Singh sonríe cuando oye que impresionó a los demás con sus cualidades como chef. Cuando se fue de casa a los 16 años para jugar al fútbol, realizó un curso de cocina en su nuevo club en Wellington. ¿Quién hubiera pensado que aquella enseñanza volvería a ser tan importante? Prefiere la cocina asiática. "Mi Thai Green Curry es bastante bueno."

Conectados con la familia

Estos platos también son familiares para Wooyeong Jeong (20), llamado "Woo". El surcoreano ya había jugado con la camiseta del FCB durante un año y medio antes de ser traspasado al SC Freiburg el verano pasado. En invierno volvió a Múnich en préstamo hasta final de temporada. Ahora se hizo amigo de Singh. La constante lucha con el idioma alemán los conecta a ambos, así como la distancia con su propia familia. "Hablé con mis padres en Corea por teléfono todos los días. Están sanos", comenta aliviado el extremo. La situación del Coronavirus en su país de origen también es "relativamente relajada en general". El fútbol se ha vuelto a jugar allí desde principios de mayo. Corea está bien encaminada para salir de la crisis.

Naturalmente, Wooyeong Jeong también usó el tiempo para entrenar en el Campus. Mientras tanto, la temporada se ha reiniciado para el segundo equipo.

Esta es también la impresión que Singh tiene de su país. "En Nueva Zelanda,tienen la situación bien controlada. Casi no hay nuevas infecciones. Esperemos que siga siendo así", informa. Su familia - sus padres, su hermana y su hermano viven en Auckland, y tiene primos en Inglaterra y América - también está sana. "Siempre estuvimos en contacto, teníamos videollamadas en grupo. A veces nos reuníamos para juegos familiares en Zoom. ¿Y quién era el campeón en los juegos? "Definitivamente, no fui yo", respondió Saddy rápidamente. "En su mayor parte, mi primo de América ganó. Sólo queríamos mantenernos en contacto y divertirnos un poco juntos. No importa dónde vivamos, todos estamos más o menos en la misma situación y tenemos las mismas preocupaciones y problemas".

"Lo que más extrañaba era la familia"

En Múnich, los compañeros de equipo del Campus reemplazaron de alguna forma a la familia. "Intentamos pasar mucho tiempo juntos para tener un sentido de comunidad. Eso fue importante", dice Flavio Daniliuc (19). El defensa central y capitán del equipo sub-19 sabe muy bien lo que significa la familia. En su casa de Viena creció con cinco hermanos. "No me fastidió tanto no poder salir", dice, "lo que más echaba de menos era la familia. También se mantuvo en contacto con su casa por teléfono y vídeo, "pero es algo completamente diferente a vernos de verdad".

Flavius Daniliuc no perdió ni un minuto de entrenamiento. No es de extrañar que tenga esos bíceps.

Sólo Dajaku tuvo la suerte de ver a sus padres en todas esas semanas. Para su cumpleaños, el domingo de Pascua, vinieron de cerca de Stuttgart a Múnich. Llegó en el mejor momento, porque a pesar de todos los esfuerzos, el estado de ánimo empezaba a tocar fondo. "Después de la tercera o cuarta semana, ya había días en los que pensabas que la cosa se estaba poniendo muy difícil", admite Dajaku, "haces lo mismo todos los días, no se te ocurre nada nuevo. Te mantienes en forma, pero no sabes exactamente cuándo se continuará o incluso si se volverá alguna vez. No puedes ver a la familia y los amigos. A veces era desesperante".

Nuevos desafíos

Woo ha aprendido a valorar la vida normal. "Uno debe estar muy agradecido por lo que siempre ha tenido. Aprendí eso", dice, "y a tener más paciencia, control mental". Singh también sacó fuerzas de una experiencia completamente nueva: Comenzó a leer un libro, ¡su primer libro! "Fever Pitch" de Nick Hornby - en alemán. No crecí con libros. Es curioso que mi primer libro esté ahora en alemán. Es un gran reto". A pesar del esfuerzo, encuentra que la lectura es "una experiencia poderosa y al mismo tiempo, pacífica". Me ha ayudado a mantenerme satisfecho y feliz".

Las máquinas y salas de ejercicios estaban disponibles para los cuatro chicos. Entrenar se convirtió en un pasatiempo. Con tanto tiempo libre, tuvieron que ser creativos en algún momento y pensar en otras actividades.

Leer, entrenar, cocinar, llamar por teléfono, además de jugar a la PlayStation, ver películas, escuchar música o usar TikTok. El cuarteto del Campus ha tratado de hacer frente a la abundancia de tiempo. Sin embargo, todos ellos -aparte de la familia- siempre carecieron de una cosa en particular: "El juego, el juego, el juego", como dice Woo. La alegría fue relativamente enorme cuando a mediados de abril se empezaron a aliviar las medidas. Primero comenzaron a entrenar en pequeños grupos con sus equipos y a finales de abril volvieron al Campus algunos residentes más. A mediados de mayo, 25 de las 40 camas de la Academia estaban de nuevo ocupadas, y el segundo equipo también comenzó a entrenar en grupo. Una cierta normalidad había vuelto. "Estar en el césped con el equipo fue una gran sensación. Es totalmente diferente al ciberentrenamiento", afirma Dajaku. El extremo derecho, como Singh y Woo, se alegró de que la temporada en la tercera división haya continuado.

"A veces simplemente no había nada mejor que hacer que TikTok".

Particularmente Dajaku y Daniliuc pasaron el tiempo libre realizando muchos videos creativos.

Daniliuc también hubiera deseado terminar la temporada con el sub-19. Sin embargo, la temporada fue cancelada y el Bayern fue declarado campeón del sur de Alemania, pero la ronda final del campeonato alemán fue cancelada. "Es una lástima", dijo el defensa central, "habíamos querido ganar el título de nuevo para el FC Bayern después de mucho tiempo. Para eso hemos estado entrenando todo el año". ¿Puede sacar algo positivo de las semanas durante la pandemia del Coronavirus? Daniliuc piensa por un momento. "Aprendí algunos nuevos movimientos de baile". Se ríe y añade: "Al menos a la mitad. De los videos que Leon y yo hemos estado haciendo todo este tiempo. A veces simplemente no había nada mejor que hacer que TikTok".