Los reflejos de Manuel Neuer fueron claves para un final feliz

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Cuando todos en Salzburgo gritaban gol, Manuel Neuer volvió a estirar las piernas para evitarlo. En la victoria del Bayern por 6-2, Enock Mwepu casi anotó el empate 2-2 poco después del descanso, pero Neuer estaba enfrente y detuvo el disparo con una increíble intervención al alcance de muy pocos porteros en el mundo.

Contasntemente desafiado

Jérôme Boateng y la defensa del Bayern pueden confiar en Neuer.

Sin embargo, no fue la única situación en la que el guardameta internacional alemán salvó al Bayern de encajar un gol. Contra los valientes atacantes austríacos, el arquero de 34 años tuvo que realizar un total de ocho paradas: Neuer no tuvo que emplearse tanto desde hace tres años y medio, cuando intervino hasta en diez disparos a puerta del rival en las semifinales contra el que por aquel entonces era campeón de la Champions League, el Real Madrid.

Clave para un final feliz

"Manu tuvo que demostrar su clase en varios momentos", dijo su entrenador Hansi Flick, impresionado por el desempeño de su número uno. El FC Salzburg "nos había pillado frío en alguna ocasión", continuó Flick, por lo que era aún más importante que Neuer mantuviera al Bayern en el partido gracias a sus reflejos. Porque solo así sería posible el final feliz para el gran campeón alemán: "Al final demostramos nuestra fortaleza", apuntó Flick..

Como suele ocurrir, Robert Lewandowski volvió a anotar y en esta ocasión había una dedicación muy especial:


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