
Todo comienza mucho antes de que suene el primer silbato. Nada más entrar en el SAP Garden, se perciben las expectativas y los recuerdos que desprende este lugar. En los pasillos, la gente se detiene, señala camisetas, sonríe, conversa. Camisetas de todas las décadas cuelgan de los hombros de los aficionados, algunas con nombres descoloridos en la espalda, otras con colores brillantes: un mar de telas que hace visible la historia del club. Y ahí radica precisamente su fortaleza. Esta noche, el pasado no es algo cerrado. Está presente, es tangible, en medio del ahora.
11 000 aficionados llenan las gradas, en el recinto del Olympiapark de Múnich no cabe ni un alfiler. Las conversaciones en las gradas giran en torno a Wembley, al verano del Mundial, a las noches de Champions League. Una y otra vez surge este pensamiento: ¿te acuerdas?
En el césped se reúnen jugadores cuyas carreras han escrito capítulos enteros de la historia del fútbol. Klaus Augenthaler y Lothar Matthäus, Jürgen Klinsmann y Giovane Élber. Y junto a ellos, Arjen Robben y Franck Ribéry, cuyas imágenes aún están frescas, porque han quedado grabadas en la memoria. Épocas diferentes, un momento compartido.
La FC Bayern Legends Cup reúne a antiguos jugadores del FC Bayern y de los mejores clubes internacionales. Participan el Borussia Dortmund, el Real Madrid, la Juventus de Turín, el Celtic de Glasgow y el Eintracht Frankfurt. Se juega en formato de fútbol sala, cuatro contra cuatro más el portero, de forma rápida, directa e intensa. Pero más importante que el formato es la idea que hay detrás.

«La Franz Beckenbauer Cup del año pasado fue un éxito tan grande que decidimos revivir la Legends Cup», afirmó el director general, Jan-Christian Dreesen. «Es historia viva hoy». Making history presente (Hacer presente la historia): este lema no solo preside el torneo, sino que lo impregna. No se trata de nostalgia, ni de una mera mirada al pasado. Se trata de volver a poner la historia en movimiento. No de contarla, sino de dejarla jugar. Lo que se crea aquí no es una mirada retrospectiva desde la distancia, sino un acercamiento consciente del pasado al presente.
Robben y Ribéry: cuando los movimientos traen recuerdos
Los jugadores también se prepararon para este día: el sábado por la tarde, los equipos participantes celebraron una velada social para entrar en ambiente de cara al evento deportivo del domingo. Al final, no fueron los resultados los que definieron este torneo. Fueron los patrones. Arjen Robben recibe el balón en el lado derecho, se interna hacia el centro y busca el remate con la izquierda. Una jugada que ha quedado grabada. Franck Ribéry pide el balón, regatea, acelera... Esa mezcla de elegancia y determinación que se reconoce al instante.

Siempre me alegro de ver a mis amigos. Intercambiamos opiniones, vamos al campo y nos divertimos. Estoy muy agradecido por el cariño que me muestran en Múnich. Es mi segundo hogar y siempre tengo una sensación especial cuando vengo aquí.Arjen Robben
En el centro, Mark van Bommel organiza con su presencia familiar, en voz alta, con claridad y sin concesiones. También en la portería se nota que la experiencia sigue estando ahí. Hans-Jörg Butt y Tom Starke anticipan más de lo que tienen que reaccionar. Holger Badstuber aporta tranquilidad al juego y lee las situaciones con antelación. Mario Mandžukić trabaja contra balón y abre espacios, tal y como se le conoce en los partidos decisivos.
El primer partido contra la Juventus de Turín marca el tono desde el principio. No hay tanteos cautelosos ni esperas. El juego es directo, intenso. Entonces llega esta jugada: Robben lleva el balón por la derecha, levanta brevemente la cabeza y se lo pasa a Ribéry, que corre hacia la portería. Remate, gol. Un momento que es más que un simple tanto. Porque despierta recuerdos. Porque demuestra que los automatismos permanecen, incluso después de tantos años. El pabellón reacciona de inmediato. Aplausos, un murmullo colectivo. «Se está jugando muy bien, hay mucha calidad en el campo», dice Mark van Bommel tras la victoria por 4-3 en el primer partido.
Los aficionados en plena acción: opiniones y emociones
El juego se desarrolla en un formato de fútbol sala: hay poco espacio, cada contacto con el balón cuenta, cada movimiento debe ser preciso. Las decisiones se toman en una fracción de segundo, el ritmo es rápido, las acciones creativas y sorprendentes, como un partido que vuelve a contar el pasado en un espacio reducido. Quizás sea precisamente este marco el que hace que Making history present sea tan palpable: patrones y movimientos conocidos reaparecen, no como una copia, sino como una continuación viva. Las antiguas fortalezas se intensifican, surgen nuevos momentos de la interacción entre la experiencia y la alegría de jugar.

Daniel Braun, de Núremberg, se encuentra hoy en el centro de la grada. Cuenta que él mismo juega al fútbol y que es aficionado del Bayern desde su infancia, una pasión que se ha transmitido de generación en generación. Para él, hoy la historia se hace visible: los jugadores que antes solo conocía por la televisión están ahora en directo sobre la cancha, y cada acción le trae recuerdos de grandes momentos. «A todos los jugadores que están aquí hoy se les asocian ciertos momentos, historias y títulos que se han ido acumulando», afirma. El encuentro con las leyendas despierta un fuerte sentimiento del pasado que se conecta con el aquí y el ahora.
Tobias Rietzler y Krissi Seibel, de la región de Algovia, coinciden en su opinión: sienten el carisma de las leyendas, no solo en el Bayern, sino también en los equipos visitantes. Rietzler describe cómo la presencia concentrada de antiguos jugadores de primer nivel llena el pabellón y entusiasma al público, mientras que Seibel añade que la interacción entre las antiguas estrellas y la experiencia directa en el SAP Garden crea una especie de recuerdo concentrado que tiene un efecto más intenso que cualquier experiencia televisiva. Les impresiona la forma física de los jugadores y la intensidad con la que actúan, incluso a una edad avanzada.
El entusiasmo de los aficionados se nota en todo momento: vítores cuando Robben y Ribéry combinan, susurros cuando realizan bonitos regates, sonrisas de satisfacción cuando completan pases perfectos. Observan con atención, se maravillan con movimientos que conocen del pasado y se dejan llevar por el ambiente. Para muchos, es un día en el que el pasado y el presente se unen de forma mágica.
Tras dos ajustadas victorias contra la Juventus de Turín (4-3) y el Eintracht Frankfurt (2-1), el conjunto muniqués se clasifica para las semifinales como primero de grupo. Allí, el torneo alcanza una dimensión especial. Bayern contra Real Madrid: nombres que representan décadas de historia del fútbol europeo. El ritmo se acelera, la intensidad es palpable. Cada duelo, cada pase, cada oportunidad es seguido con emoción por los espectadores. Aunque el Bayern, que lucha con sacrificio, pierde 0-2, todos en el SAP Garden sienten que la historia no solo se recuerda, sino que se está escribiendo en ese mismo momento. «Siempre es un placer ver el pabellón», dice Robben. «Para los aficionados y para nosotros es simplemente maravilloso. Me alegro de ver a los viejos amigos y divertirnos juntos. Múnich es mi segundo hogar, la sensación aquí siempre es especial».
Entusiasmo hasta el final
Apenas terminó el partido, el pabellón volvió a llenarse de energía. En el encuentro por el tercer puesto contra la Juventus, las leyendas del FC Bayern buscaban la revancha y volvieron a demostrar por qué sus historias han permanecido inolvidables a lo largo de los años. Robben se mueve hacia el interior como en los viejos tiempos, Ribéry corre incansablemente hacia la línea de fondo y Klinsmann se mueve en el área con el instinto de un goleador. Golpes de tacón, precisas chilena, paredes meditadas: cada contacto con el balón es celebrado por el público, que hace vibrar el pabellón con cada grito de júbilo. Niños y adultos se ponen de pie, gritan nombres y señalan a los jugadores con camisetas de décadas pasadas.

El resultado final es un espectacular 9-4, que se convierte en el símbolo de la noche: un partido que despierta recuerdos, hace palpable la alegría de jugar y muestra cómo el pasado cobra vida en el presente. «Lo he disfrutado mucho, ver a todas estas generaciones reunidas aquí y compenetrándose tan bien», dijo Jürgen Klinsmann. «Se ve a niños con las camisetas que llevábamos en los años 90. Eso demuestra el carisma que tiene el FC Bayern».
La final entre el Borussia Dortmund y el Real Madrid (3-2) también estuvo marcada por la tensión y la intensidad. El goleador Mladen Petrić fue el jugador más destacado del Dortmund esa noche, mientras que Sokratis y Mats Hummels llevaron al BVB a la victoria en la gran final. Pero no solo los goles hicieron que ese día fuera especial. El presidente Herbert Hainer destacó la importancia del torneo: «Los participantes han jugado hoy un fútbol fantástico, todos hemos quedado encantados. Con este torneo intentamos unir y conectar generaciones. Los aficionados han convertido todo el día en una experiencia única». El club no solo destaca la dimensión deportiva: antes de la entrega de premios, Hainer entregó un cheque por valor de 100 000 euros a la Haus an der Pilgersheimer Straße, una institución que lleva décadas ayudando a personas sin hogar en Múnich.
Making history present (Haciendo historia presente): esta noche ha sido algo más que un lema. En cada sprint, en cada toque de balón, en las miradas de los aficionados y en las risas de los jugadores se podía sentir que la historia no había pasado. Ha vuelto, al terreno de juego, al pabellón, entre nosotros.
El informe detallado sobre los resultados de la Legends Cup:

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