

No fue un gol que, a primera vista, se le atribuyera inmediatamente a Konrad Laimer, y, sin embargo, uno que, al observarlo más detenidamente, lo describe bastante bien. 13.ª jornada de la Bundesliga, el FC Bayern visita Stuttgart. En el minuto 11, Laimer controla con gran técnica un pase en largo en el centro del campo, reduce el ritmo de la jugada y, en el momento justo, se la pasa a Michael Olise. El francés se va al uno contra uno, regatea a su rival… ¿y Laimer? Este ya lleva un buen rato corriendo de nuevo. Se lanza al ataque, recupera el balón y, con un taconazo, lo desliza por encima del portero hasta el fondo de la red.
Un gol de gran delicadeza, de los que aparecen en los resúmenes. Más tarde, Laimer se lo tomó con humor y se puso un apodo artístico con un guiño. Quien quisiera, podía ver en ese momento al «Zidane de los Alpes». Quien mirara con más atención, veía al verdadero Laimer: un jugador que, tras su pase, no se desconecta, no se queda parado, sino que sigue corriendo hasta que una oportunidad se convierte en gol. El remate fue arte, el camino hasta él fue trabajo.
Reafirmado bajo el liderazgo de Kompany
Ahí radica precisamente la clave: el jugador que en el FC Bayern es sinónimo de intensidad incesante, de distancias cortas, de presión y de trabajo en equipo, también es capaz de hacer magia. En realidad, Laimer rara vez se encuentra donde el partido resulta cómodo. Está donde el espacio se estrecha, donde el rival no debe tener respiro desde el primer contacto. Donde un posible contraataque del rival puede convertirse de nuevo en un ataque del Bayern. A veces parece como si tuviera una brújula interna que le guía hacia aquellas zonas en las que algo podría suceder en cualquier momento. Es precisamente esta cualidad la que conserva el ganador del doblete. El FC Bayern ha renovado el contrato de Konrad Laimer hasta 2029.
En la temporada pasada, el austriaco de 29 años volvió a ser una pieza clave en el juego del Bayern. En su primer año en Múnich, jugó a menudo en el centro del campo, donde se formó durante muchos años: como centrocampista con buen control del balón, buen movimiento sin balón y un instinto natural para los momentos de presión. Bajo las órdenes de Vincent Kompany, su perfil de juego ha cambiado. Laimer se ha afianzado en la posición de lateral y, con ello, ha aportado una nueva dimensión a su juego.
Esto encaja con el fútbol de Kompany. «Tiene un plan claro sobre cómo queremos jugar al fútbol y lo transmite muy bien», dijo Laimer en una ocasión sobre su entrenador. Bajo las órdenes del belga, el Bayern quiere defender arriba, presionar de forma agresiva, recuperar el control inmediatamente tras la pérdida del balón y mantener el juego lo más activo posible en el campo contrario. Para esta idea se necesitan jugadores que no solo sepan esprintar, sino que sepan cuándo deben hacerlo. Jugadores que identifiquen los espacios con antelación, presionen al rival y, al mismo tiempo, garanticen el equilibrio del equipo. Laimer aporta precisamente esa combinación.
Utilizable y fiable en todos los lados

Como lateral, Laimer interpreta su papel de una forma mucho más amplia que simplemente cubrir la banda. Defiende hacia delante, se adelanta con valentía, se incorpora al centro en el momento adecuado y busca constantemente el espacio en profundidad. Al mismo tiempo, se mantiene en contacto permanente: con el balón, con el rival y con la siguiente situación de presión posible. Ahí radica precisamente su punto fuerte. La intensidad de Laimer nunca parece desconectada del plan del equipo, sino que es precisamente lo que le da nitidez a dicho plan.
Que Laimer desempeñe tan bien este papel se debe también a su extraordinaria versatilidad. Su carrera demuestra que no está limitado a una única posición. Hasta ahora ha jugado con mayor frecuencia en el centro del campo: allí acumula 183 partidos, 16 goles y 20 asistencias a lo largo de su carrera. Pero casi igual de determinante es, a estas alturas, su evolución como lateral derecho, donde ya ha disputado 110 partidos y ha sumado siete goles y 21 asistencias. A ello hay que añadir 63 partidos como pivote defensivo, con cuatro goles y siete asistencias.
La versatilidad de Laimer, su baza
En la temporada 2025/26, esta flexibilidad se hizo especialmente patente. En todas las competiciones, Laimer jugó 28 veces como lateral derecho del club más laureado de Alemania y sumó en esa posición dos goles y nueve asistencias. Jugó 16 veces como lateral izquierdo, con un gol y cuatro asistencias. A ello se sumaron tres partidos como mediocentro. Fue titular y, en cierto modo, también una opción táctica que Kompany pudo utilizar de forma diferente en función del rival, el desarrollo del partido y la situación de la plantilla.

Durante mucho tiempo, a Laimer se le ha descrito sobre todo por su intensidad: por las recuperaciones de balón, los duelos, la presión y los balones divididos. Todo eso sigue siendo fundamental en su juego. Pero, entretanto, también se ha vuelto mucho más productivo con el balón. Tres goles y nueve asistencias en 29 partidos de la Bundesliga de la temporada 2025/26, además de tres asistencias en once partidos de la Liga de Campeones. Son cifras que demuestran hasta qué punto Laimer ha ampliado su papel: ha pasado de ser un jugador defensivo a uno que participa en los ataques, los prepara y los remata él mismo.
Las bandas del Bayern, con velocidad y profundidad
Esto tiene mucho que ver con el papel de los laterales bajo las órdenes de Kompany. No solo deben colocarse en las bandas y cubrir, sino también cambiar el rumbo del partido en el momento adecuado: ya sea cerrándose hacia el centro, realizando desmarques de ruptura a la espalda de la defensa, generando superioridad numérica en las bandas o incorporándose por sorpresa al área. Laimer reúne todos estos requisitos: agresividad en la recuperación del balón, audacia en ataque y la resistencia necesaria para combinar ambas cosas una y otra vez.

Con Michael Olise, Laimer tiene delante a un jugador que recibe el balón, abre el juego y aprovecha sus desmarques. Olise aporta creatividad, cambios de ritmo y habilidad en el regate. Laimer le complementa con carreras de conexión, cobertura, profundidad y un avance constante. Uno atrae a los rivales hacia sí, el otro aprovecha el espacio que se crea. Por eso, el gol en Stuttgart fue un ejemplo casi perfecto de esta conexión: Laimer inicia la jugada, Olise desarticula la defensa y Laimer culmina la acción.
Alguien que hace honor a sus principios
Este versátil defensa encaja en el FC Bayern también porque su estilo de juego está estrechamente ligado a su forma de verse a sí mismo: darlo todo, no bajar el ritmo y ir siempre a por el siguiente balón. «No sé perder», dijo una vez nuestro número 27 en una entrevista con fcbayern.com. «Desde que era pequeño, siempre ha sido así. Siempre lo doy todo». Eso se ve en cada partido.
Esta actitud lo une a la filosofía del FC Bayern. «Mia san Mia» es una exigencia en las grandes noches y un referente en el trabajo diario. Laimer lo vive a su manera: sin mucho alboroto, sin grandes gestos, pero con una enorme constancia. En el vestuario se le considera una persona positiva; en el campo de entrenamiento, alguien que aporta ritmo e intensidad de inmediato. Sabe ser desenfadado, pero nunca descuidado. De buen humor, pero siempre concentrado.
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A esto se suma también su trayectoria en el Bayern. En sus tres primeros años en el campeón récord alemán, Laimer disputó 136 partidos oficiales, marcó siete goles y dio 19 asistencias. Se proclamó dos veces campeón de Alemania, ganó la Copa DFB y la Supercopa de Alemania. Ya al comienzo de su etapa en el Bayern había destacado que, para un futbolista, no hay casi nada más bonito que ganar títulos. «Para eso se entrena tan duro y durante tanto tiempo, para poder tener al final algo brillante entre las manos», afirmó. «Creo que este es el lugar perfecto para mí».
Hoy, Laimer se ha hecho un hueco en el FC Bayern y aún le queda mucho por recorrer en su evolución. Conoce el club, el equipo y su papel mejor que nunca. A sus 29 años, aporta la experiencia de un jugador que ya ha vivido muchas cosas, ha disputado muchos partidos importantes y ha ganado títulos. «Me siento genial y tengo la sensación de que aún me quedan muchos, muchos años por delante», afirmó el defensa.
Laimer se queda: una señal de continuidad
Este es un mensaje importante para el FC Bayern. Y es que el juego de Laimer se basa en la fiabilidad. En la certeza de que volverá a correr, volverá a presionar, volverá a dar ese metro más. Pero ahora también se basa en su impacto en las zonas decisivas. El centrocampista se ha convertido en un lateral capaz de marcar la diferencia en ambos flancos del Bayern. El jugador que impulsaba el juego en defensa se ha transformado en uno que también destaca con mayor frecuencia cuando tiene el balón.
Konrad Laimer seguirá hasta 2029. Y quizá aquella noche en Stuttgart sea la que mejor refleje lo que esto significa para el FC Bayern: su gol fue el punto álgido de una jugada en la que se dieron cita muchas de las cualidades que caracterizan a Laimer. El primer control, la visión para ver a Olise, la carrera hacia el área, la insistencia hasta el remate. Y luego, también, ese momento de gran delicadeza con el tacón.
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