

Un lateral izquierdo con dorsal de delantero: Nene Brown lleva el 11, ¡y le queda perfecto! En una entrevista con la revista 51 del FC Bayern habla sobre su vocación ofensiva y su ambición, que desde niño le llevaba a correr cada vez más.
Entrevista a Nathaniel Brown
Nene, todo el mundo pensaba que llegaba un nuevo lateral izquierdo y, de repente, empezaste a jugar de mediapunta. Si alguien te pregunta qué tipo de futbolista eres, ¿qué respondes?
«Diría que soy inteligente (ríe). Siempre disfruto jugando al fútbol, pienso en ataque y soy muy ambicioso. No importa si juego atrás o arriba: quiero influir en el partido con mis cualidades».

No había ninguna duda. Para mí estaba claro desde el principio que quería ir al Bayern.Nathaniel Brown
En las categorías inferiores jugabas en el centro. ¿Cómo acabaste en la posición de lateral izquierdo?
«En el sub-17 del Núremberg aún jugaba de mediapunta y me di cuenta de que quizá no me alcanzaría para jugar en esa posición, que probablemente no tendría muchos minutos. Cuando se lesionaron dos laterales izquierdos, nuestro entonces entrenador Peter Gaydarov, que posteriormente también trabajó en el FC Bayern, tuvo la idea de colocarme en esa posición. Lo hice bastante bien y siguió confiando en mí. Por eso hoy soy lateral izquierdo y le estoy muy agradecido. Sin su decisión, quizá ahora no estaría en el FC Bayern».
En el Bayern elegiste el dorsal 11, un número de atacante. Antes que tú lo llevaron jugadores como Karl-Heinz Rummenigge, Ivica Olić y Lukas Podolski. ¿Cómo encaja el 11 con un lateral izquierdo?
«A algunos les sorprendió mi elección. Pero es que ya no quedaban tantos dorsales libres; también estaba ocupado el 21, que llevaba en Frankfurt. Así que pensé: ¿por qué no probar algo nuevo? ¿Por qué no el 11? También puedo jugar en posiciones ofensivas, así que de alguna manera también encaja conmigo. Quizá simplemente tenía que ser así, y está bien que sea así».

¿Qué hizo que el club te resultara tan atractivo?
«Sinceramente, no pensaba que el Bayern fuera a ponerse en contacto conmigo. ¡Y después todo ocurrió muy rápido! Cuando mi representante me contó que estaban interesados, le dije directamente: no quiero escuchar ninguna otra oferta. Soy de Baviera, puedo quedarme en Alemania y ficho por el mejor equipo del país, uno de los clubes más grandes del mundo. A eso se sumaron las conversaciones con el club y con el entrenador. Además, mi familia y mis amigos son todos grandes aficionados del Bayern. Así que no había lugar para dos opiniones. Para mí estaba claro desde el principio que quería ir al Bayern».
¿En una ocasión dijiste que lo peor era irte a dormir después de un partido con la sensación de no haberte atrevido lo suficiente. ¿De dónde viene esa reflexión?
«Salir al campo con confianza fue un proceso para mí. Al principio de mi carrera, a menudo me escondía durante los entrenamientos. Cuando llegué al primer equipo con 18 años, estaba muy nervioso. Por las noches pensaba muchas veces: “Ojalá hubieras pedido más el balón, ojalá hubieras participado más en el juego”. Quizá por eso también tardé algo más en debutar. En algún momento me dije: ¡Qué más da! Aunque cometa errores, ¡seguiré pidiendo el balón! No hay nada peor que pensar después de un partido: “Ojalá no me hubiera escondido”. Ahora consigo hacerlo muy bien».

No hay nada peor que pensar después del partido: «Ojalá no me hubiera escondido».Nathaniel Brown
¿Qué papel siguen desempeñando para ti tu familia y tus amigos de Amberg?
«Uno muy importante. Siempre que puedo, vuelvo a casa. También este verano, después del Mundial, estuve allí unos días para ver a mi familia y a mis amigos. Crecí en Amberg, fui a una escuela normal, conozco cada rincón de la ciudad. Por eso siempre siento la necesidad de volver. Cuando voy por la ciudad, la gente me reconoce, es muy amable conmigo y se alegra por mí. Esa sensación de estar en casa es muy bonita».
En el colegio, una vez recorriste más de 20 kilómetros en una carrera solidaria y finalmente tuvieron que pararte. ¿Qué pasó?
«Tenía diez años y, en principio, mi objetivo eran cinco vueltas. Pero seguí corriendo porque, de alguna manera, me estaba divirtiendo. Al final fueron 22 o 23 vueltas. Quería seguir, pero mi madre y las profesoras dijeron que hacía demasiado calor y que no querían que me desmayara. Así que me retiraron de la carrera. Aun así, gané y creo que todavía mantengo el récord».

¿Ahí se podía ver la ambición que te ha llevado hasta el FC Bayern?
«Puede ser. La verdad es que correr sin más no me divierte demasiado. Pero cuando tenía diez años quería ser sí o sí el mejor de la escuela. En el juego me pasa algo parecido: incluso cuando las fuerzas empiezan a flaquear, me digo: ¡hay que seguir! »
La entrevista puede leerse íntegramente en la edición de octubre de la revista del FC Bayern «51».
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