

Special Moves
jue, 03/09/2026, 09:15
Con motivo del 50 cumpleaños de la leyenda del FC Bayern Samuel Kuffour: Sammy se encarga
La entrada monstruosa, el disparo imparable, el lanzamiento con efecto a la escuadra: en el FCB hay y ha habido muchos jugadores con habilidades especiales que nos han regalado momentos inolvidables. Como Samuel Kuffour, que brilló especialmente, y sobre todo, ante las grandes estrellas. Entre 1993 y 2005, el defensa ghanés disputó 277 partidos oficiales con el campeón récord alemán y conquistó 17 títulos con el Bayern. Hoy, 3 de septiembre, celebra su 50 cumpleaños. ¡Le deseamos todo lo mejor!
La sangre fría de Effenberg en el 1-1, las paradas espectaculares de Kahn en la tanda de penaltis... Muchos aficionados nunca olvidarán estas escenas de nuestro triunfo en la máxima competición europea ante el Valencia CF. Menos presente en la memoria puede estar la aportación de Samuel Kuffour al cuarto título de la Champions League. Y es que el central ghanés no protagonizó el 23 de mayo de 2001 en el estadio Giuseppe Meazza un único momento icónico. Toda su actuación durante los 120 minutos en la defensa de tres del FCB es legendaria. Como en todos los partidos de eliminatorias anteriores, disputa el encuentro completo y corta un ataque tras otro. Presiona al rival, se lanza al suelo con entradas, se impone en los duelos aéreos y se anticipa una y otra vez para recuperar balones. Después de dejar fuera de combate en cuartos de final a Dwight Yorke y Andy Cole, del Manchester United, y en semifinales a Raúl y Guti, del Real Madrid, ahora le toca el turno a John Carew. El corpulento delantero noruego, de 1,96 metros de altura, apenas aparece en la final. Con sus 1,78 metros, una estatura más bien modesta para un defensa central, «Sammy» parece tener una superioridad abrumadora. ¿Cómo consigue imponerse con tanto éxito a las estrellas de su época? ¿Qué caracteriza su forma de defender?

Apasionado e implacable
Apasionado e implacable

Kuffour no rehúye ningún duelo. Al contrario: los busca, defiende de forma proactiva hacia delante y se emplea con una intensidad física que no tiene parangón en la historia del FCB. Y en los entrenamientos no es diferente: «Odiaba entrenar contra él», cuenta, por ejemplo, Giovane Elber, con quien compartió vestuario en el FC Bayern entre 1997 y 2003. Esta forma de jugar conlleva cierto riesgo. De hecho, Kuffour ostenta el récord de expulsiones con la camiseta del FCB (dos por doble amarilla y seis con roja directa). Pero tanto los aficionados como los dirigentes se lo perdonan de buen grado. «Cuando alguien se emplea con la intensidad de Sammy, también puede permitirse cometer errores», afirma Uli Hoeneß. Y más aún porque, en los grandes partidos, siempre consigue concentrarse al máximo.

Explosivo por arriba y por abajo
Explosivo por arriba y por abajo

Un componente fundamental del juego de Kuffour es su impresionante despliegue físico. Es extremadamente explosivo en la arrancada y muy ágil, lo que le permite medirse incluso con jugadores técnicamente superiores. A ello se suma una capacidad de salto extraordinaria. Gracias a ella, ante rivales como John Carew, del Valencia, se desenvuelve en el juego aéreo con total solvencia. No es de extrañar, por tanto, que también genere peligro con frecuencia en ataque, especialmente a balón parado. Seis de sus diez goles con el Bayern llegaron de cabeza. Sin embargo, no fue así en el más importante de todos: el 1-0 que decidió el título en la final de la Copa Intercontinental ante Boca Juniors, en el minuto 109 de la prórroga, en noviembre de 2001. En aquella ocasión, Kuffour consiguió marcar con la pierna derecha desde el barullo dentro del área.

Rojiblanco hasta la médula
Rojiblanco hasta la médula

La tercera y quizá más importante razón de sus estelares actuaciones sobre el gran escenario es la identificación al 100% de Samuel Kuffour con el FC Bayern. Después de llegar a la Säbener Straße con tan solo 17 años, nuestro club se convierte para él en una segunda familia. En la tercera de sus seis celebraciones del título, desde el balcón del Ayuntamiento de Múnich, corea: «¡Queremos camisetas rojiblancas!». La derrota ante el Manchester United en el último suspiro de 1999 no hace sino aumentar su motivación para darlo todo por el FCB. Una experiencia dolorosa que quiere dejar atrás de la mejor manera posible. Para ello, lo deja todo sobre el terreno de juego y acaba convirtiéndose en una leyenda del Bayern. Cuesta creer que el 3 de septiembre celebre su 50 cumpleaños. ¡Felicidades, querido Sammy!
La serie «Special Moves» aparece periódicamente en la revista del FC Bayern «51»
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