
«El entrenador es, ante todo, persona»
Entrevista: Dante habla sobre sus primeros pasos en el FC Bayern y su trabajo como entrenador del Amateure
Del campeón del triplete al técnico de cantera: Dante vuelve al FC Bayern, esta vez en la banda. Tras una larga carrera profesional y una etapa intensa en Niza, el brasileño afronta sin pausa su nueva tarea como entrenador del Amateure. En la entrevista con fcbayern.com, el técnico de 42 años habla sobre su temprano sueño de convertirse en entrenador, los años en los que, mientras seguía compitiendo como profesional, fue obteniendo con meticulosidad licencias y formación adicional, y por qué para él la profesionalidad y la humanidad van inseparablemente unidas. Además, Dante explica cómo da responsabilidad y libertad a los jóvenes jugadores, qué papel tienen para él las conversaciones individuales durante la concentración y por qué Múnich sigue sintiéndose para él como en casa.
La entrevista con Dante
Dante, con el Niza viviste la final de Copa y la promoción, y después casi sin pausa pusiste rumbo directamente a Múnich. Muchos se habrían tomado primero un descanso tras una carrera tan larga. ¿Por qué tenías claro que querías seguir inmediatamente como entrenador?
«Simplemente me alegré muchísimo por esta oportunidad. El Bayern es un club especial para mí y Múnich se siente como una segunda casa. Siempre quise volver a Alemania. La Bundesliga siempre me ha gustado. También entonces, cuando llegué a Europa como jugador, Alemania era para mí un gran objetivo. En aquella época, muchos jugadores brasileños como Rafinha, Elber, Ailton o Lincoln jugaban en la Bundesliga. Cuando llegó la posibilidad de incorporarme al Bayern Amateure, no tuve que pensármelo mucho. Por supuesto que después de mi carrera también podría haberme tomado un descanso. Pero esta oportunidad en este club y la posibilidad de trabajar con jugadores jóvenes era sencillamente demasiado especial. Estoy muy agradecido por ello».

¿Cuándo surgió por primera vez en ti el deseo de ser entrenador?
«Lo recuerdo muy bien. Fue en febrero de 2011, con Lucien Favre en el Borussia Mönchengladbach. Él me explicó el fútbol de una forma completamente diferente. De repente quise entender mucho más: por qué hacíamos determinadas cosas, por qué entrenábamos así y cómo podía transmitir sus ideas a mis compañeros sobre el campo. Entonces pensé enseguida: algún día tienes que ser entrenador. Más tarde, en el Bayern, también hablé de ello con Pep Guardiola. Me motivó y me dijo que tenía perfil para ello. Por supuesto, en aquel momento todavía quería disfrutar de mi carrera como jugador, pero esa idea de una trayectoria como entrenador siempre estuvo ahí».
Has ido obteniendo tus licencias de entrenador durante años, paralelamente a tu carrera como jugador. Ahora eres primer entrenador. ¿Se siente como lo habías imaginado?
«Sí, la verdad es que sí. Naturalmente, es una carga diferente. Como jugador, quizá pasas cuatro o cinco horas en la ciudad deportiva. Como entrenador, pueden llegar a ser incluso doce. Pero me preparé precisamente para eso. Durante siete años he aprovechado cada minuto libre para obtener mis licencias de entrenador. En cada periodo de vacaciones tenía que tomar decisiones: ¿disfruto del tiempo libre o lo invierto en mi formación? Recuerdo muy bien que primero pasé unos días de vacaciones en Brasil y después volé diez días a Gales para continuar con mi formación. Luego, de vuelta otra vez. No siempre fue fácil, pero siempre supe por qué lo hacía. Durante mi carrera como jugador no solo entrenaba y jugaba. También observaba constantemente. ¿Por qué hace el entrenador exactamente este ejercicio? ¿Por qué este análisis? ¿Por qué toma esta decisión? Llamé a muchos entrenadores, les hice preguntas e intenté aprender lo máximo posible. Hoy noto que todo ese esfuerzo ha merecido la pena».

Ahora estás de vuelta en Alemania. ¿Cómo va la adaptación, también a nivel de idioma?
«En las últimas semanas he escuchado muchos podcasts alemanes de fútbol para volver a meterme en el idioma. Eso me ha ayudado mucho. Y ya noto, después de las dos primeras semanas, que muchas cosas van volviendo. Cada día va mejor. El idioma sale de forma más natural y cada vez me siento más seguro».
¿Cómo se siente volver a llevar el escudo del Bayern en el pecho?
«Sinceramente: me siento en casa. Cuando volví aquí, al principio estaba un poco nervioso. Pero en cuanto pisé el campo de entrenamiento, esa sensación volvió de inmediato. Supe: este es el lugar correcto. Estoy muy agradecido por esta oportunidad. Volver a estar aquí es algo especial. Ahora quiero hacer todo lo posible para ayudar a los jugadores, acompañarlos en su camino y transmitirles algo de lo que yo mismo aprendí en mi carrera».
Has trabajado con algunos de los mejores entrenadores del mundo. ¿Qué tomas hoy de ellos para tu propio trabajo?
«He aprendido algo de cada entrenador. Pep Guardiola era extraordinario tácticamente. Me mostró hasta qué punto el fútbol puede ser detallado y lo importante que es cada pequeña cosa. De Jupp Heynckes aprendí sobre todo el trato con las personas. Tenía una empatía increíble y sabía exactamente cómo unir a un equipo. Para mí, esa es una de las lecciones más importantes: un entrenador es, ante todo, persona. Naturalmente, la táctica y el entrenamiento forman parte del trabajo, pero igual de importante es entender a las personas, generar confianza y llevar a un grupo en la misma dirección. Por supuesto, también hubo entrenadores con los que vi cosas y pensé: esto no quiero hacerlo así más adelante. De eso también se aprende. Al final, cada técnico aportó su parte a mi desarrollo».
¿Qué tipo de entrenador quieres ser tú?
«Me gustaría que algún día los jugadores dijeran: siempre lo dio todo por nosotros. Nos ayudó a ser mejores, no solo como futbolistas, sino también como personas. Naturalmente, queremos ganar. Para eso trabajamos cada día. Pero mi principal objetivo es desarrollar a los jugadores. Si hacemos mejor a cada uno de ellos, automáticamente aumentan también las opciones de éxito. Desarrollo y resultados van de la mano. Quiero que mi equipo juegue con pasión, asuma responsabilidades y esté siempre dispuesto a seguir aprendiendo».

Ahora trabajas con un equipo muy joven. Algunos jugadores ni siquiera te vivieron ya como profesional del Bayern. ¿Qué te provoca esa idea?
«Naturalmente, algunos me conocen de mi etapa como jugador en Múnich y otros no. Pero eso no es lo decisivo. Lo importante no es que me conozcan como exfutbolista. Lo importante es que me conozcan como entrenador y confíen en mí. Esa confianza tenemos que construirla juntos. Por mi propia experiencia, seguro que puedo ayudar especialmente a los defensas. Pero, al final, solo cuenta lo que construyamos juntos a partir de ahora».
¿Aun así, los chicos ya te han preguntado por tu carrera?
«Algunos, claro. Pero, sinceramente, no quiero hablar demasiado de títulos o grandes partidos. Para mí es mucho más importante la pregunta de por qué pude jugar al fútbol tanto tiempo a ese nivel. Esa es la experiencia que quiero transmitir. Quiero explicarles a los chicos lo importante que es la profesionalidad. Alimentación, sueño, recuperación, concentración… todo eso forma parte de esta profesión. Como futbolista a este nivel, en realidad solo existe un estilo de vida. Si quieres tener éxito, tienes que entregarte por completo al fútbol. No puedes dejarte distraer. El talento es importante, pero el talento por sí solo no basta. Tienes que estar dispuesto cada día a trabajar duro y llegar a tus límites».

También en el entrenamiento marcas la dirección a los chicos, pero en muchos ejercicios les dejas conscientemente libertad para decidir por sí mismos. ¿Por qué es importante para ti?
«Porque el fútbol no es una ciencia. Naturalmente, damos a los jugadores principios y una idea clara. Pero ellos tienen que tomar decisiones por sí mismos y encontrar soluciones. Sobre todo los jugadores ofensivos necesitan libertad. Tienen que ser valientes, asumir riesgos, encarar en el uno contra uno y ser creativos. Arriba, el riesgo forma parte del juego. Pero hay algo que es obligatorio: la convicción. Cuando haces algo, tienes que creer en ello. Sin convicción, nada funciona en el fútbol. Para mí es importante que los jugadores asuman responsabilidad y no esperen a que el entrenador resuelva cada situación. Precisamente así es como se desarrollan».
Eso también se lo transmites a los chicos en muchas conversaciones individuales. ¿Qué papel tienen para ti estos días de concentración?
«Un papel muy importante. En la concentración no se trata solo de fútbol. Naturalmente entrenamos mucho, pero también pasamos todo el día juntos. Comemos juntos, hablamos de muchos temas y nos conocemos como personas, tanto los jugadores como el staff. Precisamente al principio, eso es increíblemente importante. La confianza no nace solo en el campo. También surge en esas pequeñas conversaciones entre medias. Quiero saber cómo piensan los jugadores, cómo son y qué les preocupa. Solo si construimos esa confianza podremos tener éxito juntos más adelante. En estos días ya he aprendido mucho sobre los chicos. Trabajan concentrados, tienen energía y quieren mejorar. Eso me ha gustado muchísimo y sobre ello podemos seguir construyendo en las próximas semanas».
Temas de este artículo